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viernes, 8 de mayo de 2009

ACEPTAR.


"Hay un tiempo para unir
y otro para deshacer.
Aquel que entiende
esta sucesión de hechos
acepta cada nuevo estado
en su momento preciso
sin dolor ni regocijo.
Los antiguos dijeron: 'El ahorcado
no puede descolgarse solo.'
Pero a la larga la Naturaleza es más fuerte
que todas sus cuerdas y ataduras.
Siempre fue así.
¿Qué razón hay
para descorazonarse?"
Thomas Merton.

4 comentarios:

SAN dijo...

Me he puesto a pensar en la palabra aceptar, o mejor dicho, en qué es lo que aceptamos o a quién y por qué (en la vida) aceptamos así, sin más explicaciones ni condicionamientos. Y también me respondo con una sola palabra: Dios.
Aceptar la propuesta de absoluta felicidad de Dios a nosotros. Y a partir de ahí todo lo demás. Porque para ser feliz, para sentirnos amados, unas veces hay que unir y otras desunir. Hay ocasiones en las que hay que conservar y otras en las que hay que romper.
En resumen, aceptar el Amor con el corazón y los brazos abiertos. Creer y consentir. Lo demás todo es complemento.

"Esta noche tu amor me penetra
como llanto de lluvia en negrura,
o, más bien, ese ritmo sin letra
que de un verso olvidado perdura;
y me torna profundo y sencillo
como el oro del sol tamizado
que renueva, en hipnótico brillo,
el barniz de algún cuadro apagado."
(Jaime Torres)

Anónimo dijo...

Aceptar también que hay razón para la esperanza. Además de lo que comenta SAN.

Anónimo dijo...

Es siempre un error negarse a aceptar lo que somos y queremos. Porque eso nos pasa una factura que habremos de estar pagando toda la vida.
Primera aceptación: la del yo.

SAN dijo...

Buscando se encuentra. Y en este caso quería encontrar la procedencia de este fragmento. Me sonaba a filosofía oriental… pensamiento asiático… sabiduría china… taoísmo…y ¡Eureka! : el maestro Chuang Tzu. Y la versión mertoniana de la Metamorfosis, en su libro “El camino de Chuang Tzu”. No tiene desperdicio la nota que Merton hace al lector (pág. 7, en la edición de Lumen).

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.