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martes, 12 de mayo de 2009

Mi libertad en Dios.


"Todo hombre se hace imagen del Dios a quien adora.

Aquel cuya adoración se dirige hacia una cosa muerta, se vuelve cosa muerta.

Aquel que ama la corrupción, se pudre.

Aquel que ama una sombra, se vuelve él mismo una sombra.

Aquel que ama las cosas perecederas vive en el terror de que perezcan.

También el contemplativo que trata de retener a Dios prisionero en su corazón, se vuelve prisionero dentro de los estrechos límites de su corazón, de tal manera que el Señor se escapa y le deja en su prisión, en su destierro, en su muerto recuerdo.

El hombre que deja al Señor la libertad del Señor, adora al Señor en Su libertad y recibe la libertad de los hijos de Dios.

Ese hombre ama como Dios y es arrebatado cual cautivo de la libertad invisible del Señor.

Un dios que permanezca inmóvil dentro del campo de mi visión es, a duras penas, un destello del verdadero Dios transeúnte".


Thomas Merton (Los hombres no son islas)

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El amor a nuestra propia cruz nos saca del encierro, de quedarnos inmóviles ante la libertad del Señor.

Carmen dijo...

Padre Manuel, estos días se ha hablado de la poda que hace Dios en nosotros para que demos frutos en abundancia. Probar un fruto no bueno para la salud nos hace experimentar un sabor desagradable,como podrido. Distraernos de las "cosas" de Dios,nos lleva a una soledad que no da buenos frutos.Encerrarnos dentro de nosotros mismos puede llevar a la depresión y se pierde el contacto con la realidad.

Sin embrago en ningun momento creo que Dios nos abandona. Y en ese sufrimiento y en ese dolor que identificamos con la cruz, Dios está con noostros. Son momentos de poda, por llamarlos de alguna manera.

Lo que quiero decir es que siendo Dios libre, no escoge los momentos en que nos va a acompañar. Siempre está.

Dios quisiera arrebatarme para estar al lado de aquella persona que más me necesite. Bendiciones,
CarmenZ

SAN dijo...

Genial y fascinante la frase de Merton: “Un dios que permanezca inmóvil dentro del campo de mi visión es, a duras penas, un destello del verdadero Dios transeúnte".
Jesús es el prototipo de hombre libre. Creo que la libertad cristiana es libertad para amar. Por eso la libertad que expresa el triunfo del Resucitado consiste en no estar atado a la historia en lo que ésta tiene de esclavizante.

“En la carne que me es dada
en la frente de mis amigos
en cada mano que se tiende
escribo tu nombre.
Y por el poder de una palabra
vuelvo a vivir
nací para conocerte
para cantarte
Libertad"
(Paul Eluard)

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
(Luis Cernuda)

Anónimo dijo...

Este texto es una invitación a la imaginación, a no aceptar ninguna imagen de Dios como definitiva, y estar siempre abiertos a la sorpresa, al desafío, a la novedad. Al mismo tiempo es profundamente humanista, pues no confina a Dios al pasado, sino que es Dios del futuro, de todo lo porvenir. Es confianza en el hombre.

Anónimo dijo...

Se podría hacer también otra lectura: dime con quién vives y cómo vives y sabré a qué Dios adoras o de qué Dios huyes.
Dios siempre libera. Nos atamos nosotros, encadenándonos a la comodidad, a los prejuicios y a los miedos. Nos hacemos siervos y esclavos de nuestras propias mentiras. El resultado es vivir cada día apartado del amor, la alegría y las luces de la vida. No se puede ganar ningún cielo si se elige la ruina.
Luis

la viajera mas lenta dijo...

Amar así, sin retener a Dios ni aún en los momentos mas duros es el salto mas difícil, un salto al vacío, pero el mas bello y lleno de confianza plena. A veces da vértigo dar éste salto...

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.