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lunes, 25 de mayo de 2009

Ser santo no es renunciar a lo humano.


Para Merton, la santidad supone un grado de confianza y de libertad muy grandes, y así está expresado en esta oración, muy citada, muy conocida de él:

“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros”.


Importante la insistencia de TM de que la santidad, la vida espiritual, está íntimamente vinculada a su humanidad; ser santo no supone renunciar a ser humano, todo lo contrario:


Padre mío…Tú deseas el amor del corazón de un hombre porque Tu Divino Hijo te ama también con el Corazón de hombre y se hizo hombre a fin de que mi corazón y Su corazón te amen con un solo amor, que es un amor humano nacido y movido por tu Espíritu Santo. Así, si no te amo con el amor de un hombre, con la sencillez de un hombre y con la humildad de ser yo, nunca gustaré la plena dulzura de Tu Paternal misericordia, y Tu Hijo, en lo respectivo de mi vida, habrá muerto en vano. Es necesario que yo sea humano y permanezca humano para que la cruz de Cristo no quede vacía. Jesús no murió por los ángeles sino por los hombres”.

“Nuestra época es una época de ansiedad… La santidad en una época así significa, sin duda, ir desde el área de la ansiedad al área donde no hay ansiedad, o quizás puede significar aprender, de Dios, a estar sin ansiedad en medio de la ansiedad”.

4 comentarios:

Carmen dijo...

No recuerdo exactamente quien lo decía si era,Teresa o Teresita, ellas decian que se debía amar hasta el dolor, hasta que doliera.Así es tambien la fe, hay que tener fe hasta que duela. Ser santo hoy es abrazarse a los afectos, a la conciencia,al hermano, es perseverar en el amor,aunque se sienta una gran ansiedad. En este tumulto de sensaciones la fe adquiere su verdadero significado. No se sabe nada, solo hay fe.

mj dijo...

Es muy difícil estar sin esa ansiedad en medio de ella. Aunque con la ayuda de Dios imagino que será posible.
Te dejo un abrazo, y ya me he comunicado, por lo visto hay algún problema...
mj

SAN dijo...

“Cuando vengáis, no os olvidéis la vida,
mantenida caliente entre los brazos.
No seáis espectadores. A retazos
no la desparraméis por la avenida.

Traedla tal cual es, vida vivida:
doblegada de viento y de zarpazos
arañada; tiesa también con lazos
de paz, de amor, de júbilo prendida.

Venid sin maquillar. Portad la duda,
el desencanto, el grito de protesta.
Vestíos de todo aquello que hoy se lleva.

Pero llegue vuestra alma bien desnuda,
con hambre de banquete, ansia de fiesta,
de par en par abierta a vida nueva.”
(Jorge Blajot , No os olvidéis de la vida)

Anónimo dijo...

En esta misma línea, Merton también escribe: “Espiritualidad de la evasión: la indiferencia y la insensibilidad no pueden ya enmascararse como recogimiento, y el retraimiento cobarde ya no puede alegar la excusa de que se trata de un sacrificio y un acto de piedad. La pasividad ya no cuenta como fe o abandono. La falta de interés en el desesperado destino del hombre es síntoma de insensibilidad culpable, de una deplorable incapacidad de amar.”

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.