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miércoles, 29 de abril de 2009

La fe que justifica...


"La conversión a Cristo no es simplemente la conversión desde las malas costumbres a las buenas costumbres, sino nova creatura, convertirse en un hombre totalmente nuevo en Cristo y en el Espíritu. Evidentemente, las obras y hábitos del hombre nuevo han de corresponder a su nuevo ser".


"La fe que justifica no es cualquier fe... hay una fe insuficiente que no es creencia en Cristo y obediencia a su palabra, sino sólo una cuestión de creer que creemos porque somos hallados aceptables ante los ojos de otros creyentes".


"Ninguna obra mía puede ser llamada "amor" en el sentido cristiano, si no viene de Cristo".


"Los "buenos" que crucificaron a Cristo son el paradigma de todos los "buenos" cuya "bondad" es meramente fidelidad a los mandatos éticos".


Conjeturas de un espectador culpable.

Thomas Merton.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"La fe que justifica no es cualquier fe". Excelente, y más claro, ni el agua. Es la fe transformadora, la que nos hace "NUEVOS". Esa es la verdadera.

SAN dijo...

Desde luego, la conversión a Cristo supone un cambio real en la condición y en la actuación del hombre.
Igual de cierto que la fe que realmente hace justicia y nos hace justos, no es la de los que creen para ser hallados aceptables ante los ojos de los demás.
Y también, estupenda, la referencia a la “bondad” de los “buenos”.
Voy a dejar algo de Rahner, uno de los teólogos “fuera de serie”.

“A partir de los principios cristianos sobre la fe no puede deducirse nunca con claridad un modelo de mundo que resulte único y obligatorio. En principio no existe, ni en la forma de entender el Estado, ni en la economía, ni en la cultura, ni en la historia, ningún imperativo preciso y concreto que pueda deducirse como el único verdadero a partir de la doctrina del cristianismo.”

inés dijo...

Los marginados de hoy siguen siendo crucificados por "los "buenos" cuya "bondad" es meramente fidelidad a los mandatos éticos".Cuántas veces marginamos a los que están fuera de la ley...pero no del Amor de Cristo, es algo muy difícil de asumir: la conversión contínua. Creo que T.M. por ser trapense tenía ese voto, el de la conversión tal como él lo explica. Ojalá lo pudiéramos vivir más como Iglesia.
Esta reflexión puede ayudarnos a comprender el sentido de la fe en Cristo hoy en nuestro mundo, es interesante.
Gracias, Dios bendiga a todos con su alegría y paz.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.