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sábado, 17 de noviembre de 2007

El Zen y los pájaros del deseo.


Entre los últimos libros salidos de la pluma de Thomas Merton se encuentra “El Zen y los pájaros del deseo”. Para algunos el acercamiento de Merton a otras experiencias religiosas o espirituales resulta sospechoso, y ponen en entredicho su militancia católica. Esos no entienden nada de nada. No saben que cuánto más se adentra el místico, el orante, en las sendas de la contemplación y la unión con Dios, las fronteras van desapareciendo, y todo, literalmente todo, nos conduce al mismo lugar. En su acercamiento al mundo oriental Merton no renuncia a su catolicidad, todo lo contrario.
Les comparto la primera página de esta obra, publicada por la editorial Kairós.


“Cuando en algún lugar se pudre la carroña, los pájaros carnívoros vuelan en círculos; descienden. Vida y muerte son dos. Los vivos atacan a los muertos para su propio beneficio. Nada pierden, con esto, los muertos. Salen gananciosos, tal vez, cuando de ellos alguien se sirve. O por lo menos así parece, si es que debemos considerar esto en términos de ganar y perder.
¿Nos abocaremos al estudio del Zen, entonces, en la creencia de que con ello ganaremos algo? Esta pregunta no pretende constituirse en velada acusación. Pero sin embargo es una pregunta muy seria. Allí donde se alborota en torno a la “espiritualidad”, la “iluminación” o simplemente la “puesta en onda”, a menudo no hay más que buitres bajando sobre un cadáver. Sus merodeos, su vuelo circular, su descenso, esta celebración de una victoria, en fin, no son lo que pretende el Estudio del Zen, aunque en otro contexto puedan resultar ejercicios de singular utilidad, porque enriquecen a los pájaros del deseo.
El Zen nada enriquece. No hay cuerpo alguno que podamos hallar. Las aves pueden acudir y volar en círculos, durante un tiempo, sobre el lugar donde se cree está el cadáver. Pero muy pronto se marchan hacia otros parajes. Cuando ya no están, aparece de pronto la “nada”, el “no cuerpo” que allí estaba. Este es el Zen. Lo que no ha cesado de estar allí, todo el tiempo, sin que se apercibiera las aves devoradoras de carroña: no es el tipo de presa que ellas codician”.

1 comentario:

Fernando dijo...

Recomiendo fervorosamente a todos los interesados en una mística como la que pregonaba nuestro común maestro Merton, dirigir sus navegadores al sitio www.fespinal.com y descargar el artículo "Los Ejercicos y Tradiciones de Oriente". No tiene desperdicio y entre su extensa bibliografía figura "El Zen y los pájaros del deseo". Saludos a todos los hermanos en cristo.
Fer (de Longchamps, Argentina)

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.