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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Aprender el silencio




“La meditación no es tiempo de palabras, por bellas y bien fraseadas que estén. Todas nuestras palabras resultan totalmente ineficaces cuando se trata de penetrar en el misterio de Dios, en la profundidad de la comunión con Dios, cuya Palabra, presente en nuestro interior, es antes y después de todas las palabras: “Yo soy el Alfa y la Omega”, dice el Señor.
Si queremos entrar en esta santa y misteriosa comunión con la Palabra de Dios que habita dentro de nosotros, tenemos que tener el coraje de volvernos más y más silenciosos. En este profundo silencio creador encontramos a Dios de una manera que trasciende todas las capacidades de entendimiento y de lenguaje. No podemos aprehender a Dios pensando sobre él…” (John Bain)

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.