Seguidores

martes, 13 de noviembre de 2007

Los amigos de Merton.


Para ir a Dios hay tantos caminos como personas en el mundo. De ahí que, conocer la vida de otras personas suponga descubrir la obra de Dios realizándose de manera maravillosa, y poder así recibir luz para entender el propio camino. Es un gozo espiritual acercarse a la vida de quienes nos han precedido en el camino de la fe, y más aun cuando estos han vivido prácticamente en nuestro tiempo, cuando son nuestros contemporáneos. La aventura espiritual que he vivido al seguirle los pasos a Thomas Merton me permitió conocer a muchos que se cruzaron con él en la búsqueda de Dios, como es el caso de los esposos Maritain.
Merton conoció a Jacques Maritain en 1939, cuando Dan Walsh los presentó durante un encuentro donde Maritain daba una charla sobre la acción católica. Sólo intercambiaron unas palabras, pero la impresión que le causó fue duradera, y de hecho, Merton le incluía entre los escritores que lo habían influido positivamente en su paso por la Universidad de Columbia. La influencia de Maritain sobre Merton no fue sólo académica; Merton reconocía que el leer las obras de Maritain y Etienne Wilson fue un factor de su conversión al catolicismo romano.
Jacques Maritain (1882-1973) nació en París. En 1900 conoció a su esposa, una judía emigrada, en la Sorbona, donde ambos estudiaban. Se casaron cuatro años después y en 1906 se bautizaron en la Iglesia Católica Romana; Leon Bloy fue su padrino. La conversión al catolicismo, acoplada con el descubrimiento de la Summa Theologica de Tomás de Aquino, modeló la vida intelectual y espiritual de los esposos Maritain, iniciándolos como portavoces de una nueva escolástica. Como filósofos, poetas, críticos sociales y, sobre todo, contemplativos, grabaron su marca en el catolicismo del siglo XX. Con Merton, compartieron un compromiso con el arte, la sabiduría y la acción social, y como Merton, reconocieron a la contemplación como una fuente de la que fluía todo lo demás.

No hay comentarios:

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.