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lunes, 26 de noviembre de 2007

A propósito del nuevo año litúrgico.


El domingo próximo comienza el nuevo año litúrgico, y es conveniente repasar el sentido espiritual que tiene para nosotros este ciclo de celebraciones anuales. Para ello nos ayudaremos de algunas citas de Merton sobre el tema.


"Para vivir en Cristo, primero hemos de desprendernos de esa huida lineal hacia la nada y recuperar el ritmo y el orden de la naturaleza real del hombre. Antes de poder hacernos dioses hemos de ser hombres.
Para el hombre en Cristo, el ciclo de las estaciones es algo enteramente nuevo. Se ha convertido en un ciclo de salvación. El año no es simplemente un año más, es el año del Señor, un año en el que el paso del tiempo mismo no sólo nos trae la natural renovación de la primavera y la fecundidad de un verano terrenal, sino también la fecundidad espiritual e interior de la gracia. La vida de la carne, que siempre está en flujo y reflujo, como las estaciones y tiende a su última decadencia, queda elevada y sustituida por una vida del espíritu que no conoce disminución, que siempre crece en los que viven con Cristo en el año litúrgico.
Al haber entrado en el tiempo la Palabra de Dios por su nacimiento de una madre virgen, ha cambiado el ciclo de las estaciones, pasándolo de prisión a liberación".
(Thomas Merton, Tiempos de Celebración)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cierto es, padre Manuel, lo que dice Thomas Merton. Yo a mis 43 años acabo de descubrir lo que significa el año litúgico. Me siento abrazada por Jesús.
Jose

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.