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viernes, 23 de noviembre de 2007

La armonía esencial.

El hombre moderno se halla en un estado de profunda confusión a causa de la complejidad y fragmentación de su vida, que parecen haber destruido su personalidad. La pregunta que se hace todo hombre o mujer de hoy, y no solamente la gente religiosa, es: ¿Cómo podemos recuperar el contacto con nosotros mismos? ¿Cómo podemos recobrar la confianza en nosotros mismos, la confianza de saber que existimos por nuestro propio derecho?
Un cierto instinto universal nos advierte que la respuesta no se encuentra por la vía del auto análisis cerebral. Es preciso descubrir nuestra armonía esencial y el sentido de totalidad, que eso es lo que significa encontrarse consigo mismo. Para ello, no basta concentrarnos en sólo una parte de nuestro ser. El descubrimiento a que está llegando el hombre moderno, que es también un nuevo descubrimiento, consiste en que la realidad sólo puede conocerse como un todo, no en partes, y que esa total aprehensión de la realidad se realiza en el silencio.
Nuestra tarea en la meditación es dejar que se restablezca nuestra unidad y que nuestras partes dispersas se muevan hacia su propio y armonioso alineamiento en el centro de nuestro ser. Para conseguir esto, no debemos dispersarnos más. Tenemos que concentrarnos, movernos hacia nuestro centro, en silencio. Y es entonces cuando se libera una fuerza, la fuerza de la vida, que es la fuerza y el poder del Espíritu. (John Bain
)

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.