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martes, 28 de octubre de 2008

Una profunda crísis espiritual.



"Vivimos en la mayor revolución de la historia: un enorme levantamiento espontáneo de la entera especie humana: no la revolución planeada y realizada por un partido político determinado, o una raza, o una nación, sino un profundo hervir elemental de todas las contradicciones interiores que siempre ha habido en el hombre, una revelación de las fuerzas caóticas que hay dentro de todo el mundo. Eso no es algo que hayamos elegido, ni es algo que tengamos libertad para evitar.

Esta revolución es una profunda crísis espiritual del mundo entero, manifestada ampliamente en desesperación, cinismo, violencia, conflicto, contradicción interna, ambivalencia, miedo y esperanza, duda y creencia, creación y destrucción, progreso y regresión, apegos obsesivos a imágenes, ídolos, consignas, programas que solo amortiguan un momento la angustia general hasta que vuelve a irrumpir afuera en una forma aún más aguda y aterradora. No sabemos si estamos construyendo un mundo fabulosamente prodigioso o destruyendo todo lo que hemos tenido, todo lo que hemos logrado jamás".


Conjeturas de un espectador culpable.

Thomas Merton.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora que tanto se habla de "crisis" vienen bien estas palabras premonitorias de TM, pues la crísis en la economía lo mismo que los demás ámbitos de nuestra vida, me refiero a la crísis actual, tiene su origen en la crísis espiritual que ha vivido durante años la sociedad occidental, y que Merton comprendiera con tanta claridad en los años 60 del pasado siglo. Seguimos sin superar esta crísis, y los maestros y maestras espirituales tienen en realidad las claves para encontrar la salida.

veronica dijo...

¿Se puede ser sólo expectador de tamaña revolucion?? Siento un poco de todo lo que dices en mis venas... algo esta sucediendo
http://cuentosquecuentavero.blogspot.com/

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.