Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.
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jueves, 27 de noviembre de 2008
Empezar a vivir por la fe.
Ser parte de todo...
-Thomas Merton-
Santidad es descubrir quién soy...
“Es cierto decir que para mí la santidad consiste en ser yo mismo y para ti la santidad consiste en ser tú mismo y que, en último término, tu santidad nunca será la mía, y la mía nunca será la tuya, salvo en el comunismo de la caridad y la gracia. Para mí ser santo significa ser yo mismo. Por lo tanto el problema de la santidad y la salvación es en realidad el problema de descubrir quién soy yo y de encontrar mi yo verdadero… Dios nos deja en libertad de ser lo que nos parezca. Podemos ser nosotros mismos o no, según nos plazca. Pero el problema es este: puesto que Dios solo posee el secreto de mi identidad, únicamente él puede hacerme quien soy o, mejor, únicamente Él puede hacerme quien yo querré ser cuando por fin empiece plenamente a ser. Las semillas plantadas en mi libertad en cada momento, por la voluntad de Dios son las semillas de mi propia identidad, mi propia realidad, mi propia felicidad, mi propia santidad” (Semillas de contemplación).
LA DANZA GENERAL.
Thomas Merton.
ORACIÓN DE CONFIANZA...
“Señor Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy. No conozco el camino que hay ante mí. No tengo seguridad de dónde termina. No me conozco realmente, y el hecho de que piense que cumplo tu voluntad, no significa que realmente lo haga. Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente. Y espero tener este deseo en todo lo que estoy haciendo. Espero no hacer nunca nada aparte de tal deseo. Y sé que si hago esto, tú me llevarás por el camino recto, aunque yo no lo conozca. Por lo tanto, siempre confiaré en ti aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte. No temeré, pues tú estás siempre conmigo y no me dejarás que haga frente solo a mis peligros
Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.
3 comentarios:
Santidad es dejar de mirarse un el ombligo y empezar a mirar hacia Dios y hacia el prójimo.
En el bautismo nacemos en Cristo, tenemos una vida nueva; pero no es suficiente nacer, luego hay que crecer, madurar.
Maravilloso y, sobre todo, coherente, sincero y valiente. Vivir por la fe la vida signifca, como Merton descubrió, optar por el cambio, redimirse de las cadenas de los convencionalismos, las opiniones ajenas, las relaciones vacias, las tiranías materialistas. La espiritualidad es activa, operante, valiente, busca el encuentro, y cuando lo halla no retrocede, actúa. Y cambia la vida, porque nosotros operamos el cambio, triunfamos sobre lo roto sustituyéndolo. Vivir la espiritualidad y la contemplación no es un refugio ni una herramienta intelectual en la que esconderse de fracasos personales, esto sería lamentable y poco razonable. Y utilizar la espiritualicad, usarla como vestuario para disfrazar nuestro verdadero vestuario vital, nuestra vida en contradicción con la verdad y el amor, sería cobarde y falso. La fe, la espiritualidad, la contemplación es la vida como comunión del interior y el exterior.
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