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miércoles, 8 de julio de 2009

El valor de la soledad para la sociedad.


"Si el hombre no conoce el valor de su soledad, ¿cómo podrá respetar la soledad ajena?

Es a la vez soledad y dignidad nuestras poseer una personalidad incomunicable que nos pertenece a nosotros solos y a nadie más, y que así será por siempre.

Cuando la sociedad humana llena su verdadera función, las personas que la integran crecen cada vez más en su libertad individual y en su integridad personal. Y cuanto más cada individuo desarrolle y descubra los recursos secretos de su personalidad incomunicable, más contribuirá a la vida y al benestar del todo. La soledad es tan necesaria para la sociedad como el silencio lo es para el lenguaje, el aire para los pulmones y el alimento para el cuerpo.

Una comunidad que trate de invadir o destruir la soledad interior de los individuos que la componen, se condenará a sí misma a muerte por asfixia espiritual".


Thomas Merton.

"Los hombres no son islas", 226

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta disyuntiva que Merton plantea en el texto que compartes es la misma que se plantea hoy el ser humano en un mundo global; cómo conjugar lo social con lo individual o personal, como salvaguardar el valor de la soledad o del compartir frente a los extremos. Considero muy importante salvaguardar la soledad interior, esa es la base de una sana socialización
Alberto Echenique.

Anónimo dijo...

Yo más que de soledad interior hablaría de libertad o indenpendencia interior. Eso es lo que ninguna socialización debe ignonar ni someter.
Emilio

Anónimo dijo...

Yo más que de soledad interior hablaría de libertad o indenpendencia interior. Eso es lo que ninguna socialización debe ignonar ni someter.
Emilio

Anónimo dijo...

La soledad positiva es la que nos construye paz y equilibrio interior. Sólo así podremos darlos socialmente. Sin felicidad propia no es posible hacer feliz.
Se me hace extraño que no haya comentario de San.
Roberto

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.