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martes, 12 de enero de 2010

ABRIR LAS MANOS.


Cuando vivimos del aliento de Dios, podemos reconocer con placer que el mismo aliento que nos mantiene vivos es también fuente de vida de nuestros hermanos y hermanas. Este descubrimiento hace desaparecer nuestro temor al prójimo, hace deponer nuestras armas y nos trae una sonrisa a los labios. Cuando reconocemos el aliento de Dios en los demás, podemos dejar que entren en nuestra vida y recibir los regalos que nos ofrecen” (47).

Rezar significa, sobre todo, ser acogedor con Dios, que es siempre nuevo, siempre diferente. Porque Dios es un Dios profundamente dinámico, con un corazón mas grande que el nuestro. La abierta aceptación de la oración, frente a un Dios siempre renovado, nos torna libres. En la oración, estamos constantemente en camino, en peregrinación. En nuestro camino, nos encontramos con más y más personas que nos muestran algo del Dios que buscamos. Nunca sabremos con certeza si hemos alcanzado a Dios. Pero si sabemos que Dios será siempre nuevo y que no hay razones para temer” (50).
Rezar significa abrir las manos ante Dios. Implica relajar lentamente la tensión que oprime tus manos juntas y aceptar tu existencia con una predisposición cada vez mas favorable, no como una posesión que hay que defender, sino como un don que hay que recibir” (119).


Con las manos abiertas”. Henri Nouwen. Lumen, 1998.



3 comentarios:

San dijo...

Qué belleza el texto que has elegido de Nouwen, Manuel. Si tuviera que elegir una frase, elegiría “rezar es abrir las manos ante Dios”. Abrir las manos para el otro, para la paz, para la justicia… Las manos tendidas y abiertas es uno de los símbolos más hermosos para dibujar el corazón humano, el eje de una persona. Nouwen es un autor que pone en sus palabras su corazón, un corazón de manos abiertas, de amor y de poesía.
Como me gusta recordar canciones que me sugieren temas sobre los que pienso, dejo la letra de esta antigua canción de Roberto Carlos, sobre hablar, rezar.

Cuando yo quiero hablar con Dios, simplemente hablo.
Cuando yo quiero hablar con Dios, a veces me callo.
Y elevo mi pensamiento,
Pido ayuda en mi sufrimiento.
Él es padre, Él escucha lo que pide mi corazón.
Cuántas veces hablando con Dios, me desahogo y lloro
E imploro alivio para mi corazón.
Y entonces siento su presencia, su amor, su luz tan intensa.
Que ilumina mi rostro y me alegra en mi oración.
Cuánta paz, cuánta luz
Dios nos escucha, nos enseña el camino que a Él conduce.
Dios es padre, Dios es luz
Dios nos dice que a Él se llega siguiendo a Jesús.
Es tan lindo hablar con Dios en cualquier momento
Dios que ve una hoja que cae y es llevada por el viento.
No existe lugar donde no esté y no pueda escuchar nuestra voz
Dios en el Cielo, Dios en la tierra, donde esté, está dentro de nosotros.
Cuánta paz, cuánta luz
Dios nos escucha, nos enseña el camino que a Él conduce.
Dios es padre, Dios es luz
Dios nos dice que a Él se llega siguiendo a Jesús.
Cuánta paz, cuánta luz
Dios nos escucha, nos enseña el camino que a Él conduce.
Dios es padre, Dios es luz
Dios nos dice que a Él se llega siguiendo a Jesús.
Cuánta paz, cuánta luz

la illoldi dijo...

Gracias a ambos. De veras.

Maria de los Angeles dijo...

Estas 3 citas me hablan de un Dios amigo, cercano, relajado, no el Dios que me enseñaron, este Dios está aqui junto a mi, dentro de mi, esperandome, y eso hace que me quiera acercar sin temerle, en adoración, como cuando se ama mucho y no hay lugar para el temor.
Como siempre un placer leerle.
Un abrazo de luz!!

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.