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martes, 5 de enero de 2010

LECTURAS

Empiezo el 2010 con nuevas lecturas o relecturas, y aprovecho para recomendar algunos titulos:
1. "Himno del Universo", Pierre Teilhard de Chardin, Trotta.
2. "Vida en comunidad", Dietrich Bonhoeffer, Sigueme.
3. "Escritos Esenciales", Dietrich Bonhoeffer, Sal Terrae.
4. "Las estaciones del corazon", John Powell, Sal Terrae.

Bonhoeffer es un autor sumamente interesante; por ejemplo, aqui dejo dos citas cortas suyas que nos haran pensar:
"Cristo ha sido eliminado de nuestras vidas. Naturalmente, le construimos un templo, pero vivimos en nuestras casas. Cristo se ha convertido en cosa de la Iglesia o de la eclesialidad de un grupo de personas, pero no en un asunto vital".
"En el fondo, solo existen dos contingencias en el encuentro del hombre con Jesus: el hombre o bien ha de morir, o bien ha de matar a Jesus".

Por otra parte, Pierre Teilhard de Chardin ha escrito:
"Dios mio, haz que para mi brille tu rostro en la vida del otro. Esta luz irresistible de tus ojos, encendida en el fondo de las cosas, me ha lanzado ya sobre todo trabajo factible, sobre todo dolor, a experimentar. Dame, sobre todo, que pueda descubrirte en lo mas intimo, en lo mas perfecto, en lo mas profundo del alma de mis hermanos".
Que sirvan estos cortos textos como invitacion para adentrarse en el universo espiritual de sus autores.

2 comentarios:

San dijo...

Gracias por tus recomendaciones, Manuel. A Bonhoeffer y Teilhard los conocía, y los considero buenos pilares para una espiritualidad coherente, además de válida para hoy. Del tercer autor no tengo referencias.
De Teilhard lo que más me gusta es que, en una época difícil, tuvo el coraje para seguir un camino espiritual optimista, su obra es una apuesta por la esperanza y por la alegría de sentirse hombre. Un gran conciliador también de ciencia y religión. Aunque su Cristo Cósmico fuera causa de no pocos problemas con la teología oficial y el gobierno eclesiástico.
La biografía de Bonhoeffer me parece muy interesante: una ejemplar experiencia de fe y de resistencia frente a la sumisión. También tuvo sus más y sus menos con los dirigentes de las iglesias luterana y católica. Para él hay que hablar de Dios en medio de la “mundanidad”, Dios Es en el “más acá”. Para Bonhoeffer, Cristo no es un hombre de lo sagrado, sino un humano que vive lo humano con cada ser humano.
Reflexionando, en relación a la primera cita que transcribes de Bonhoeffer, me resulta incomprensible que seamos extremadamente cautos para entregar a nadie las llaves de nuestro corazón y, sin embargo, permitamos que, por decisiones tomadas hace muchos siglos en un determinado contexto, nuestro Dios siga exiliado en los Templos y continúen poseyendo las llaves de sus puertas, y de su Palabra, sólo instituciones y eclesiásticos. ¿Cuándo seremos conscientes de que Dios habita, vive, se manifiesta, en cada hombre? De que, en Cristo, Dios se hizo regalo en todo lo humano. De que vivimos a Dios en nuestra vida y en toda vida.

ines dijo...

Gracias por la sugerencia de libros, Manuel, si hay tiempo leeré algo de esos autores de los que sintetiza San con "buen ojo".

Esta canción la escuché en unas reuniones hace poco, creo que es algo de lo que expresa San en el comentario, la comparto con ustedes.

"Vivo en el lado oculto de la vida.
Yo voy por la vereda de la sombra.
Lo mío es el rumor de un arroyito,
el beso de la brisa entre las hojas.
Y las flores de plástico me duelen:
La tierra y las raíces me conmueven.
Vivo en el lado desnudamente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de la vida.

Vivo en el lado lento de la vida.
Amo lo que se gesta en el silencio:
Terco fluír del río en la llanura...
Los embarazos... Y el muy sabio invierno.
Soy figura emergiendo de la piedra.
Los montes me contagian su certeza.
Vivo en el lado pacientemente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente
humano de la vida.

Vivo en el lado tierno de la vida.
Voy desarmando fosos y castillos.
Ya no quiero ser duro pero muerto.
Prefiero vulnerable, pero vivo.
La falda de mamá... el olor de casa...
Y tu abrazo de amor que hoy me rescata.
Vivo en el lado entrañablemente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de la vida.

Vivo en el lado pobre de la vida.
Donde la sencillez airea tu casa.
Donde el "Te necesito" no avergüenza.
Donde nace del alma el "Muchas gracias".
Donde nadie te lleva por delante
montado en "supervidas importantes"...
Vivo en el lado pequeñamente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de la vida.

Vivo en el lado manso de la vida.
Le creo solamente a los pacíficos.
Por eso me avergüenzan mis violencias:
Quiero a mi corazón quieto en su nido.
¡Triste arrogancia de los "ganadores"!
No subo el Monte Olimpo de esos dioses.
Vivo en el lado sufridamente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de la vida.

Vivo en el lado espeso de la vida.
Sangro la sangre de los doloridos.
No adoro ideas claras y distintas:
Dramático y más turbio es nuestro río
¡Cruz de autenticidad esperando el alba...!
Y, oscuramente... Dios... eje de mi alma.
Vivo en el lado complejamente humano de la vida.

Vivo en el lado sagradamente humano de la vida.

LETRA Y MÚSICA: EDUARDO MEANA SDB
Sacerdote Salesiano Argentino.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.