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sábado, 8 de enero de 2011

LA FE NO PUEDE PRESERVARSE SI ES DERROTADA LA RAZÓN

Todo lo saludable, todo lo indudable, todo lo santo, si encontramos cosas así, todo ello requiere ser enfatizado y articulado. Para eso es necesario que haya comunicación entre los corazones y las mentes de los hombres, comunicación y no el ruido de consignas o la repetición de clisés. La comunicación se está volviendo cada vez más difícil, y cuando el habla está en peligro de sucumbir o de ser pervertida por los ruidos amplificados de las bestias, quizás se vuelva obligatorio que un monje intente manifestarse. Por lo tanto, me parece que existen razones para que tratemos de elevar un clamor común y que nos reconfortemos entre nosotros, en tanto ello resulte posible, con la verdad de Cristo y también con la verdad del humanismo y la razón. Pues la fe no puede preservarse si es derrotada la razón, y la Iglesia no puede sobrevivir si el hombre es destruido: es decir, si su humanidad es degradada y mecanizada al extremo, mientras él permanece en la tierra como instrumento de enormes y no identificadas fuerzas como las que hoy nos presionan inexorablemente hasta el borde de un cataclismo bélico”.

 
Thomas Merton
Carta a Alceu Amoroso Lima
Noviembre de 1961

2 comentarios:

San dijo...

Una vez más, la inteligencia de TM se manifiesta en este fragmento. Tras un toque de su deliciosa ironía en la primera frase, el texto es un canto a una fe integrada en el humanismo y la razón. Siempre recuerdo una frase de Chesterton: “cuando entro a una iglesia me pueden obligar a que me quite el sombrero, pero no a que renuncie a mi cabeza”.
En cuanto a la referencia a la guerra, pienso que la violencia es precisamente una derrota de la razón y la humanidad, un fracaso de la inteligencia. La guerra es el triunfo del miedo frente a la fe.

Manuel dijo...

Cada día veo más urgente enfatizar la necesidad del maridaje entre religión y razón. Sobran ejemplos para darse cuenta de lo funesto que resulta la falta de inteligencia y razón en el camino espiritual.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.