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jueves, 4 de febrero de 2010

LA FUENTE DE TODO AMOR (Henri Nouwen).

No podemos vivir sin el amor de nuestros padres, hermanas, hermanos, esposas, esposos, amantes y amigos. Sin amor morimos. Sin embargo, algunas personas reciben amor de manera muy dañada y limitada. Puede venirles teñido de juegos de poder, celos, resentimientos, venganzas y aun de abuso. Ningún amor humano es el amor perfecto que nuestros corazones desean, y a veces el amor humano es tan imperfecto que difícilmente podemos reconocerlo como amor.
Para que no nos destruyan las heridas que sufrimos por ese amor humano imperfecto, debemos confiar en que la fuente de todo amor es el amor de Dios, ilimitado, incondicional y perfecto. Y confiar que este amor no está lejos de nosotros sino que es el don del Espíritu de Dios que mora en nuestro interior”.
(Pan para el viaje, LUMEN)

4 comentarios:

PARROQUIA SAN ANDRES APOSTOL TORRES ZARAGOZA dijo...

QUE BUEN blog me encanto te seguire y aplicare algunas ideas de tuyas estan buenas pero no te vyas al extremo jajaja
saludos

Maria de los Angeles dijo...

Precioso fragmento para compartir, en tiempos donde el amor se manifiesta de tan diversas formas, a veces destructivas, confiar en ese amor que lo cura todo, que vive en nosotros y en él refugiarnos a curar todo dolor.
Gracias Manuel como siempre!

San dijo...

El amor humano es agua esencial para la vida, y no podría manar más que de una fuente divina: de Dios. Siempre divino amor espiritual encarnado, milagro, maravilla, aún con sus humanas imperfecciones.
Dónde, cuándo, cómo, o entre quién brote, no importa, porque don y gracia son siempre el cariño, la pasión, la ternura y la caricia. Con Cristo, el Amor se hizo carne y nos abrazó para siempre.

Zambullida dijo...

Sólo el amor de Dios es capaz de transformar el corazón del hombre y de sanar las heridas que les infligen sus semejantes ¡Qué limitados somos! Tenemos potencial, pero lo dejamos escapar para afanarnos en mil y una tonterías y dejamos, así, escapar lo esencial.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.