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domingo, 24 de octubre de 2010

Este domingo...

 A propósito de la Parábola del fariseo y el publicano que leemos este domingo en la Eucaristía, sirva este texto de TM como comentario:

"La fe personal y la fidelidad a Cristo no bastan para hacer de nosotros cristianos perfectos. Nosotros no vamos a Él como individuos aislados, sino como miembros de su cuerpo místico. Sin amor y compasión por los demás, nuestro aparente "amor" aparente a Cristo es una ficción".

 Thomas Merton.

4 comentarios:

San dijo...

Creo que ser cristiano, amar a Cristo, significa ser radicalmente humano. Nos ponemos en contacto con la humanidad del otro, y en comunión con sus necesidades: lo amamos. Seguidores de Cristo en Comunidad: integrada por verdaderos hermanos, corresponsables, en igualdad real y libertad auténtica. Una Comunidad que, a través de sus actuaciones internas y externas, revele fielmente el mensaje de justicia, paz y liberación de Jesús. Una Comunidad que no tenga miedo de despojarse de “ropajes” fariseos y se ponga como meta y reto ser Comunidad Cristiana, sin segundos “apellidos”.
Este domingo…quiero soñar con que esa Comunidad será posible.

Anónimo dijo...

Muy buenas tardes p. Manuel, usted es mi ultimo recurso...me ha tocado en suerte hacer una monografia sobre lo que supuso en Merton su experiencia de amor humano, tal como ell describe en sus diario de 1966...Pero no encuentro bibliografia que hable sobre esto!!!conoce usted algunas,saludos y gracias,Victoria

Manuel dijo...

Sobre la experiencia de amor humano de TM he dejado entradas en este blog; algo de ello traté en mi tesina, con bibliografía incluida. Le recomiendo el libro publicado por Sal Terrae, "Célibes y libres para amar", de William Skudlarek, osb,qu dedica el capítulo 2 a comentar l experiencia concreta de TM.

Anónimo dijo...

Muchas gracias!! victoria

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.