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miércoles, 13 de octubre de 2010

UN MONSTRUO EN EL MONASTERIO

Tenemos un monstruo mecánico llamado D-4 Traxcavator que es enorme y se mueve rápidamente por la tierra con una gran boca abierta que devora cuanto está a la vista. Ruge terriblemente, en especial cuando está hambriento. Se les ha dado a los novicios legos. Ellos lo alimentan cada día, y no puedes ni oírte pensar en el monasterio mientras el bruto está a la mesa. Es amarillo, tiene una faz tipo puente levadizo y está marcado por todas partes con rótulos que dicen que procede de la Wayne Supply Company de Louisville, pero en realidad, como yo sé de buena fuente, nacido en una balsa en Memphis, Tennessee. Allí abundan los hipopótamos, a los que este instrumento se parece muchísimo”.

Thomas Merton.
“Diarios”, 11 de julio de 1949.

1 comentario:

San dijo...

El sentido del humor siempre es una buena vía para disfrutar de una espiritualidad sana, para la salud general. Creo que el humor es una manifestación de la inteligencia y la sabiduría práctica. Y Merton también “hiló fino y bien” el humor y la ironía.
Ya dijo Teresa: “Un santo triste es un triste santo”. Y no recuerdo el autor, ni el libro en el que leí también que los santos son verdaderos maestros de la sonrisa, los distribuidores más eficaces del humor. No sé si siempre es así, pero sería estupendo que lo fuera.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.