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lunes, 29 de julio de 2013

LOS FRUTOS DE LA CONTEMPLACIÓN.

" Al encoontrar a Dios, Merton encontró todo el resto de la realidad y, especialmente a sus hermanos, hombres y mujeres. Los descubrió no como una masa sin rostro, sino como personas individuales, cada uno diferente y único a los ojos de Dios, todos unidos por una red de relaciones que los entrelazan encontrando cada uno su identidad y singularidad en Dios, que es para todos la causa oculta del amor. Lo que la personalidad humana significaba para Merton, también ha de significarlo para nosotros: el descubrimiento de nuestra unidad con nuestros hermanos y hermanas en Dios. Cuando llegamos a caer en la cuenta de nuestra dependencia de Dios y de la dependencia de toda realidad, experimentamos un sentido de interdependencia con todo el pueblo de Dios y la responsabilidad que tenemos hacia ese pueblo. La verdadera contemplación inevitablemente produce una conciencia social. Necesito, pues, extenderme más allá de los problemas morales que me conciernen como individuo y comprometerme en los asuntos sociales que enfrentan los hombres y mujeres de mis días y mi época. No puedo tener conciencia de Dios, si, al mismo tiempo, no tengo conciencia de mis hermanos y hermanas. Ellos como yo, están en Dios...".

William H. Shannon.
"Silencio en Llamas".

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.