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lunes, 22 de septiembre de 2008

Thomas Merton, maestro de novicios.


“Los diez años en que Merton fue maestro de novicios resultaron extraordinariamente fecundos. Ser el responsable de la formación espiritual de los jóvenes profesos le lleva a crear una suerte de familia en la que él actúa como padre. Y, en esta cálida atmósfera en la que ejerce su paternidad espiritual, la afectividad de Merton se expande con alegría. La tarea de educador de estos jóvenes le incita a reexaminar su propia experiencia monástica, sus ideas previas sobre la vida contemplativa y sobre la relación del monje con el mundo secular. Al tiempo que expresa, reformula y matiza todo esto, despliega sus dotes comunicativas –la vocación pedagógica de quien pudo haber sido un excelente profesor universitario- a través de un incesante magisterio oral, en sus cuatro o cinco conferencias semanales y en las entrevistas que una vez por semana mantenía con cada novicio; también a través de la escritura de innumerables textos, muchos de los cuales permanecerán inéditos hasta después de su muerte. Como suele suceder, al educar a otros sigue educándose a sí mismo, creciendo y adquiriendo una nueva madurez. Atender a las demandas formativas de un nutrido grupo de hombres, jóvenes en su mayoría, de varios temperamentos e historias personales dispares fue sin duda un estimulante reto al que Merton supo responder con generosidad”.

Tomado de: “Thomas Merton”.
Autor: Ramón Cao Martínez.
Colección Sinergia, 2008.

El texto que les comparto en esta entrada pertenece a un libro del que les hablaba hace unos días. Es una excelente revisión de la vida de TM, que nos permite redescubrir con mirada nueva algunas parcelas de su biografía. Les he puesto en negritas algunas frases que me parecen fundamentales para la comprensión del tema. En especial, creo que Merton se reinventa y supera a sí mismo en la medida en que vive, creciéndose por encima de los obstáculos que su propia personalidad le imponen. Toda la vida es reto, al que podemos o no responder. En este texto además encuentro razones que confirman los tres parámetros por los que acostumbre a leer el camino de santidad de una persona: nueva identidad, nueva comunidad y nuevo lenguaje. Se habla de experiencia renovada y transformación interior que le permiten superar limitaciones personales; se habla de nacimiento de una comunidad espiritual sobre la que Merton ejerce su paternidad, y se habla de su magisterio oral, de su estilo peculiar de enseñar. Todo esto tiene que ver con una comprensión de la santidad que es desafío y rendición al mismo tiempo

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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