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martes, 31 de diciembre de 2013

PARA SER LIBRES...

La religión no es el policía interior en una sociedad más libre o democrática. No sería esa una razón suficiente para que la sociedad moderna tolerara o admitiera la presencia de lo religioso en ella. También un sistema totalitario podría acudir a la religión por el mismo motivo, pero en ese caso la religión funciona también de manera contraria: es la libertad interior frente al policía que está afuera. Lo que digo es: la religión no es simplemente un código moral más estricto. No es eso únicamente lo que tiene para ofrecer al mundo. Es muchísimo más. Me gustó escucharle decir un día a Benedicto XVI que había que presentar primero la belleza de la fe. Hay que presentar la belleza de Cristo, enamorarse de Él, seguirle incondicionalmente, y entonces sus mandamientos se irán haciendo vida en nosotros. Pero, por favor: la religión como policía, NO. Eso no será suficiente nunca para superar la crisis religiosa en la sociedad moderna; el camino es otro: la autenticidad, la transparencia, la radicalidad evangélica, la profunda humanidad de los cristianos, dispuestos siempre a servir y dar la vida Y a la par, menos gruñidos y muecas a la realidad cotidiana, menos desprecio a las cosas del mundo, no mirar desde arriba, por encima del hombro, sino abrazar, compartir, ofrecer, perdonar. Creo que entonces no hará falta ir vendiendo lo religioso como garantía de estabilidad, como modo de conservar el estatus, sino como desafío, como liberación, como levadura transformante de un mundo necesitado de amor.

¡FELIZ 2014!!!!

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.