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martes, 13 de agosto de 2013

AFERRARSE A LA VOLUNTAD Y VERDAD DE DIOS.

En 1962 (25 de enero), tras veinte años de vida monástica, fiel a su vocación, al término de un retiro, Merton concluye allí donde empezara su ventura y su aventura religiosa:
"1) No puede haber duda ni ambigüedad en mi decisión de ser completamente fiel a la voluntad y a la verdad de Dios. Por eso tengo que buscar siempre y en todo, obrar según su voluntad y su verdad e intentar, con su gracia, ser 'santo.'
2) No puede haber duda ni medias tintas en mi empeño por evitar falsificar esta obra de verdad al tomar demasiado en cuenta lo que otros aprueban o consideran 'sagrado.' En una palabra, podría suceder (o tal vez no) que lo que Dios me pide me haga parecer menos perfecto a los demás, o que me prive de su apoyo, de su afecto o de su respeto. Llegar a ser santo, por tanto, puede implicar la angustia de parecer, y en un sentido real 'ser', un pecador, un desterrado. Eso puede comportar conflictos aparentes según cierto estándar, que quizá sea mal entendido por mí o por otros o por todos nosotros.
3) La cuestión es aferrarse a la voluntad y verdad de Dios en su pureza e intentar ser sincero y actuar en todas las cosas movido por un amor genuino hasta donde pueda."

(Citado por: Fernando Beltrán Llavador, en "Apertura e intimidad: directrices espirituales de TM para el siglo XXI")

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.