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domingo, 4 de agosto de 2013

LA ALEGRÍA DE CREER

"Ya que las palabras, Dios mío, no están hechas
para permanecer inertes en nuestros libros,
sino para poseernos y recorrer el mundo en nosotros;
permite que de esta hoguera de alegría
que tú encendiste antaño sobre una montaña,
que de esta lección de felicidad,
sus chispas nos alcancen y nos penetren,
nos rodeen y nos invadan;
haz que, habitados por ellas,
como «pavesas en los rastrojos»,
recorramos las calles de la ciudad,
marchemos junto a la oleada de la multitud,
contagiando felicidad,
contagiando alegría.
Porque estamos verdaderamente cansados
de todos esos pregoneros de malas nuevas,
de tristes nuevas.
Hacen tanto ruido
que ya ni siquiera suena tu palabra.
Haz estallar nuestro silencio,
palpitante con tu mensaje,
en su estruendo.
En el tropel sin rostro
haz pasar nuestra alegría ensimismada,
más clamorosa que los gritos
de los vendedores de periódicos.
Más invasora
que la tristeza inmóvil de la masa".

Madeleine DELBREL.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.