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jueves, 24 de julio de 2008

Lo real está en lo profundo.



El tiempo de confiar en las estructuras has desaparecido. Son buenas y debieran ayudarnos, y nosotros debiéramos hacer lo mejor que pudiéramos con ellas. Pero quizá sean abolidas, y si todo se nos arrebata, ¿Qué hacemos a continuación?”. DA,300)

“Lo esencial de la vida monástica no está vinculado a edificios, a vestimentas, ni siquiera está necesariamente asociado a una regla. Reside en algo más profundo que una regla. Tiene que ver con esto de la completa transformación interna. El resto sirve a ese propósito”. (DA, 301)

El monje pertenece al mundo, pero el mundo le pertenece a él en tanto en cuanto se haya dedicado por completo a liberarse de él para así liberarlo. No se puede tan solo sumergirse en el mundo y dejarse arrastrar por él. Eso no es la salvación”. (DA, 302)

“Allí donde se encuentre alguien capaz de dar algún tipo de dirección e instrucción a un pequeño grupo que intente amar y servir a Dios y alcanzar la unión con él, con toda probabilidad se dará algún tipo de monasticismo. Ese monasticismo no puede extinguirse. Es imperecedero. Representa un instinto del corazón humano, así como un carisma donado por Dios al hombre. No depende de factores culturales, sociológicos o psicológicos. Es algo mucho más hondo”. (DA, 303)

“Debemos reconocer con tristeza la amarga verdad de que la vida de muchos monjes y de muchas mujeres devotas, y la de muchas otras personas dedicadas, es una vida de total alienación en el sentido de que se trata de un sometimiento legal a cosas a las que quizá no debieran haberse sometido, y un fracaso al cumplimiento de las potencialidades que el monasterio debería permitirles llevar a cabo”.

“El monje es una persona que ha alcanzado, o está a punto de alcanzar, o persigue alcanzar, un despertar completo. Se ubica en el centro de la sociedad como alguien que ha obtenido el despertar, alguien que conoce la meta. No es que haya adquirido información poco usual o esotérica, sino que ha experimentado el fondo de su propio ser de modo tal que conoce el secreto de la liberación y puede de alguna manera comunicárselo a otras personas”. (DA, 295)

“Terapia monástica (Adam Perseigne, siglo XII): Uno acude al monasterio, en primer lugar, a ser curado. El período de formación monástica es un período de convalecencia, de curación. Cuando uno hace su profesión ya ha pasado su convalecencia y está listo para ser educado de una forma nueva, la educación del hombre nuevo. Todo el propósito de la vida monástica se resume en enseñar a los hombres a vivir por el amor… el cambio de un amor egocéntrico por un amor expansivo, altercéntrico”. (Cuando esta transformación tiene lugar la disolución del ego individual, emergiendo la persona cristiana, que ya no es únicamente el individuo, sino Cristo morando en cada uno). “Así, en cada uno de nosotros la persona cristiana es aquella que está completamente abierta a todas las demás personas, porque en última instancia todas las demás personas son Cristo”. (DA, 295-296)

Las cosas que están en la superficie son nada, lo que está en lo profundo es lo real. Somos criaturas del amor”. (DA, 281)

“Este es el oficio peculiar del monje en el mundo moderno, mantener viva la experiencia contemplativa y mantener abierto el camino que permita al hombre tecnologizado y moderno recobrar la integridad de su yo interior más profundo”. (DA, 278)

“He venido como un peregrino… para beber de las fuentes antiguas de la visión y la experiencia. No pretendo solo aprender más (cuantitativamente) sobre religión y vida monástica, sino para ser yo mismo un monje mejor y más iluminado (cualitativamente).
Estoy convencido de que la comunicación en profundidad, atravesando las líneas divisorias que hasta ahora han separado a las tradiciones religiosas y monásticas, no solamente es posible y deseable ahora, sino mucho más importante para el destino del hombre del siglo XX”. (DA, 274)


(Todos estos textos pertenecen a “Diario de Asia”, de Thomas Merton, editado en español por Trotta, 2000)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy sugerentes los comentarios de Merton en torno al papel del monje en el mundo. Ciertamente ha de revisarse el lugar que la vida consagrada ocupa hoy e ir más allá de viejos conceptos y esquemas.

Anónimo dijo...

Estimado padre: Estuve pensando en esa cita de Merton que ve el camino mnástico como un camino de sanación. Me parece muy interesante y válida como manera de presentar la incidencia de la vida espiritual en la totalidad de la persona humana. Puedo ver que la formación de Merton era amplísima y eso le permitió hacer síntesis y hallar caminos renovados para la vida contemplativa.
Lazaro.

Romina dijo...

Quisiera saber el autor de la poesía "Cantar bajito en tiemos de..." que aparece en ésta página. No es de Thomas Merton verdad? Porfavor que alguien me responda. Gracias.

Manuel. dijo...

Romina: esa "canción" es del autor de este blog, y nació precisamente así, cantando por lo bajo, mientras se intenta superar dificultades y obstáculos.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.