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miércoles, 30 de julio de 2008

Mente despierta.


En uno de los apéndices de “Diario de Asia”, de Thomas Merton, aparece el texto: “Sobre la conciencia despierta”, de Bhikkhu Khantipalo. De él son los siguientes pasajes:

Mente despierta: “El estado de mente despierta es aquel en que uno es consciente de lo que está haciendo, de eso y nada más que eso”.

¿Cómo se establece la conciencia despierta? Existen cuatro ejercicios subordinados a cuatro temas o aspectos principales: conciencia despierta del cuerpo (Plena atención), conciencia despierta de los sentimientos, conciencia despierta del estado mental, conciencia despierta de las áreas mentales concomitantes.

Me interesa particularmente lo referido a la conciencia despierta del cuerpo. Dice:

“Hay ejercicios corporales orientados a prestar atención a la respiración, a las cuatro posturas básicas del cuerpo (andar, estar de pie, sentarse y acostarse) y a sus acciones (doblar los miembros, vestirse, comer, hablar, estar callado, defecar y orinar), y a las pequeñas partes que componen el cuerpo, a la percepción del cuerpo en distintos estados de decadencia (pensando: tal y como veo eso, así me veré yo), y a la reflexión analítica sobre el cuerpo en cuanto formado por los cuatro grandes elementos.
Todos estos ejercicios tienen como fin desmantelar el apego al cuerpo en cuanto “yo” o “mío”, siguiendo el método de calmar primeramente la mente, y después desarrollar la introspección. Pero este método no es igualmente adecuado para todas las personas. Por ejemplo, aquellas que se sientan afectadas por un alto grado de lujuria o concupiscencia, deberán profundizar en los aspectos repulsivos del conjunto corporal y reflexionar sobre la decadencia de su propio cuerpo según los aspectos que pueden observarse en un cadáver. Por otro lado, una persona distraída debería utilizar la mente despierta de la respiración para controlar su mente; y una de naturaleza inteligente debería concentrarse en el análisis de los elementos. Aquí es donde se necesita un maestro, a fin de instruir al que medita en qué puntos debe concentrar su atención, dada la dificultad que hay en juzgar por uno mismo”.


Los cuatro elementos: tierra, agua, fuego, aire.
La tierra es dureza, solidez, y puede ser observada en partes del cuerpo, tales como los huesos, los tendones, los músculos, etc. Esta “tierra” deberá ser identificada interiormente con la otra “tierra” que está fuera de nosotros: toda clase de dureza, como tierra, roca, árboles, cemento, etc. El objetivo no es otro que constatar tanto interna como externamente que cualquier “tierra” es solamente un elemento terrestre, no es ni “yo”, ni “mío”. Así adquirimos indiferencia con relación al cuerpo.
Lo mismo podemos hacer con el elemento agua y todo lo que es líquido, dentro y fuera del cuerpo.
El elemento fuego contiene todo lo que tiene temperatura, caliente o frío, sea o no corporal.
El elemento aire también se encuentra dentro y fuera.
Todos ellos deben ser abordados como simples elementos, sin sentido de propiedad.

(Texto completo: Diario de Asia”, T.Merton, páginas 259-266)

2 comentarios:

mayte dijo...

SANTA TERESA DICE: "HUMILDAD ES VIVIR EN LA VERDAD".Meditar esto puede ayudar a desmantelar el apego al cuerpo.

Anónimo dijo...

Todo lo que nos ayude a integrar el cuerpo a la vida espiritual es importante, y tal vez debemos ser más humildes y aprender de la experiencia de otras religiones. Merton fue un pionero en este camino de cara al budisomo y al zen.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.