
La Iglesia no pretende que su lista o "canon" agote el número de santos reales. Hay incontables hombres y mujeres cuya santidad sólo Dios reconoce. La Iglesia los conmemora junto con los "santos oficiales", el 1 de noviembre, en la fiesta de Todos los Santos, de donde surge el título de este libro.
El proceso de "hacer santos" ha tenido una evolución considerable en los últimos dos mil años. En los primeros siglos, la canonización estaba, en gran parte, sujeta a la aclamación popular: eran las personas de la Iglesia local las que proclamaban que habían tenido a un santo en medio de ellas. A lo largo del tiempo esto fue reemplazado por un proceso burocrático y muy bien organizado, centralizado en el Vaticano. Hoy en día, antes de que una persona pueda ser declarada "beata" (beatificada) o declarada santa en forma oficial, sus vidas y escritos deben ser examinados a fin de encontrar evidencias de virtud heroica u ortodoxia doctrinaria; finalmente, se les debe acreditar algún milagro. Mientras este elaborado proceso subraya la solemnidad de las declaraciones de la iglesia, tiende a influenciar la selección de candidatos para la canonización. Si el canon de santos, especialmente en tiempos modernos, está superpoblado de miembros de las órdenes religiosas, esto refleja, en gran parte, el hecho de que tales congregaciones han tenido el tiempo y los recursos necesarios para invertir en un largo proceso de canonización. El proceso oficial ha sido notoriamente débil en promover ejemplos de santidad laica, ha tendido a reconocer las formas convencionales de piedad, y a evitar las figuras proféticas que incomodaban a las autoridades religiosas de su tiempo. Finalmente, el peso otorgado a los milagros tiende de tal manera a reforzar ese sentido de "otredad" de los santos, que contribuye a minar el poder de su ejemplo: "eran santos; no es lo mismo para nosotros...." (Continuará)
2 comentarios:
En este fin de semana en Madrid, entre otras graficaciones espirituales, he recibido el regalo de este libro (comenté algo sobre él y alguien que ya lo había leido me lo dio).
Me resulta muy interesante, porque creo que va a cambiar mi acercamiento al tema de la santidad.
Me alegro mucho por tí, verás que es un regalo para el espíritu, y un estímulo para la vida cotidiana.
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