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domingo, 29 de marzo de 2009

El cuerpo que se es.


En el proceso de maduración de una persona y en su crecimiento espiritual es importante, muy importante, integrar el cuerpo, es decir, lo físico, lo material, porque la persona humana es un todo, y es toda ella la que hace el camino de la vida. Por ello un maestro como K. G. Dürckheim habla, no del cuerpo que se tiene, sino del "cuerpo que se es". Al comentar brevemente acerca del pensamiento de este maestro, apunta A.Grün:


"En el cuerpo de una persona se puede observar si es permeable a Dios. Si una persona tiene los hombros tensos, está expresando su miedo. Aunque no deje de insistir con sus palabras en que tiene mucha fe, en lo más íntimo de su ser no cree realmente. No pone su confianza en Dios. Se aferra a sí misma. Es obvio que tiene miedo de entregarse a Dios. Siempre que una persona expresa con palabras demasiado vigorosas su confianza en Dios, mi respuesta es el escepticismo. Observo atentamente a esa persona y veo hasta qué punto está tensa, cómo se aferra interiormente a algo que no es Dios. Porque si creyera en Dios, se percibiría en su cuerpo, se reconocería en su estado relajado y sereno". (A.Grün)


"Si una persona no tiene sensibilidad para su cuerpo, no es en realidad una persona madura. La madurez de una persona se refleja en su forma de estar de pie, en su modo de caminar, en su voz, en todo lo que expresa con su cuerpo. Si una persona quiere presentar su ego, tiene su punto central en el pecho. Quiere demostrar lo que vale. Otros son demasiado cerebrales". (A.Grün)


De Karlfried Graf Dürckheim hemos comentado antes en este blog: vivió enttre 1896 y 1988, fundador de la "terapia iniciática", es el pionero del movimiento zen de cuño occidental orientado según la psicología de Carl Gustav Jung.

3 comentarios:

gabo dijo...

Es importante que, en nuestra época, donde se entrecruzan conocimientos, cada doctrina pueda enriquecerse de las otras, sin por eso perder su núcleo duro. Y me da la sensación de que en el cristianismo el cuerpo no es, por lo general, tenido en consideración más que como objeto de pudor. En realidad, si pudiéramos aprender de los sabios orientales, no sólo hinduistas y budistas sino incluso cristianos, nos daríamos cuenta, con Grün, de que el del cuerpo es un plano de realidad inseparable del del espíritu o la mente. Desde mi lectura personal del cristianismo, es igual de incompleta la creencia exclusiva en la materia como la creencia exclusiva en el espíritu. Bueno, es que en Cristo se encarna corporalmente, a través del Espíritu, el Padre.

m.jesus dijo...

Hay veces que queremos creer, que queremos confiar, y sin embargo nuestro cuerpo está tan tenso, y sentimos tanto miedo y tanta angustia. En esos momentos no debemos dejar de amar nuestros cuerpos y de amarnos como somos, no debemos sentir verguenza de no vivir en nuestro cuerpo lo que predicamos, solo presentarnos ante Dios y pedirle que nos sane espiritualmente. no se que opinas?

Manuel. dijo...

A veces hay cierta prevención con la psicología desde la fe; se nos previene siempre contra el llamado "psicologismo". Yo creo que no hay que temer a la picología, que siempre puede ayudarnos para armar y sanar la estructura antropológica sobre la que construimos el edifio cristiano. La fe puede darnos importantes claves sanadoras, pero la mayoría de las vecs no sabemos utilizarlas; gracias a Dios ellas actúan también sin que nos demos cuenta. Pero eso no significa que no debamos buscar los medios. Creo que una persona de muchas devociones puede ser una persona inmadura desde el punto de vista humano, pero una persona equilibrada en su psiquis y madura a nivel humano, es también una garantía de una fe vivida con más plenitud y libertad.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.