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miércoles, 18 de marzo de 2009

El deseo de ser más sencillo.


"En la sala capitular están terminando Semillas de Contemplación, leyendo un par de páginas cada tarde, antes de completas.

Me alegro de que el libro haya sido escrito y sea leído. Sin duda he dicho lo bastante acerca de la oscuridad y del "contacto experimental con Dios en la oscuridad" para poder callar al respecto y pasar a algo distinto. De lo contrario, llegaría a ser mecánico, insistiendo en la misma vieja canción una y otra vez. Pero si no me hubiera sido leído en voz alta a mí, podría haber olvidado con cuánta frecuencia he dicho todas esas cosas y vuelto a decirlas de nuevo, como si fueran descubrimientos. Porque soy consciente de que esto suele suceder en nuestra vida. Llevar un diario me ha enseñado que no hay tanto nuevo en la vida interior como a veces pensamos. Cuando relees tu diario, descubres que tu último descubrimiento es algo que ya descubriste hace cinco años. Sin embargo, es verdad que se penetra cada vez más en las mismas ideas, en las mismas experiencias.
Como de costumbre, después de que uno de mis libros me haya sido leído a mí, me quedo con el deseo de ser más sencillo".


10 de julio de 1949.
Thomas Merton.
Existen dos versiones de este libro de TM: la primera, publicada como "Semillas de contemplación", y la segunda como "Nuevas semillas de contemplación". Merton quiso revisar el texto, ampliando algunas cosas, modificando otras, de modo que su pensamiento quedara más claro. La primera versión es de 1949; la segunda, de 1961. Lo más destacable es que en la segunda redacción Merton establece una mayor relación entre la espiritualidad individual y la comunión o solidaridad humana.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

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