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martes, 31 de marzo de 2009

La pobreza que quiero amar.


"Me parece la cosa más absurda del mundo sentirme tan contrariado sólo porque soy débil, distraído, ciego, y no hago más que cometer errores. ¡Como si pudiera esperarse otra cosa! ¿Va a amarme Dios menos porque no consiga santificarme por mí mismo, ayudado por mis propias fuerzas y a mi manera? Él me ama más porque soy torpe y desvalido sin Él. Y por debajo de lo que soy Él ve lo que algún día seré por puro don Suyo. Esto le complace, y a mí, por tanto, también; y espero Su gran amor, que es mi alegría".


"Leo y releo a San Juan de la Cruz, y me parece comprenderle, aunque las más elementales nociones que enseña no han arraigado en mi vida. Pero no importa, porque poco a poco penetrarán en ella. Y ese hecho -me refiero a mi ceguera- forma parte de esa pobreza que quiero amar para gloria de Dios. No debo actuar como si de alguna manera pudiera poseer el secreto de algún conocimiento o de alguna técnica para llegar a la posesión de Dios".


"Sé por qué nunca seré capaz de escribir en un diario cosa alguna acerca de la oración: porque cualquier cosa que se escriba, sea o no en un diario, se trueca, al menos implícitamente, en asunto ajeno. Al hablar de oración, me refiero a lo que sucede en mí como primera persona del singular. Lo que realmente le ocurre a lo que soy yo realmente no le compete a nadie más".


"El amor,cuando comienza, lleva un paso tan rápido que hay que sujetarse bien para no caer".


Thomas Merton.

"El signo de Jonás.


2 comentarios:

mj dijo...

Quizás por eso yo nunca he sido capaz de escribir ningún diario sobre mis conversaciones con Dios...!!
preciosa esta entrada
me gusta en especial, porque es sincera esta forma tan humana de Thomas Merton
mj

Adriana dijo...

Gracias justamente en estos dias mi alma estaba turbada por sentir eso mismo que describe MERTON y al leerlo comprendi que debo amar mi pobreza

gracias y la paz a uds
Adri

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.