Seguidores

miércoles, 11 de marzo de 2009

Notas para una biografía de Thomas Merton.


Thomas Merton no era católico, había sido bautizado en la Iglesia episcopaliana en Estados Unidos, pero casi que por formalidad más que por verdadera elección de fe; no obstante en su vida siempre hay referencias de tipo religioso, en el sentido de apertura a lo "trascendente" que hay siempre en el arte, o en una sociedad con referentes religiosos establecidos.

Recibió una educación liberal, conoció variadas experiencias humanas y religiosas.

Merton es hombre de experiencia, con vocación por la escritura desde muy temprana edad.

Recibió una gran influencia de San Juan de la Cruz en una etapa concreta de su vida, y ello es evidente en el título y sentido de algunos de sus libros; lo mismo, afectivamente se sintió cercano a Teresa de Lisieux, otra santa del Carmelo. En uno de sus diarios las referencias a santos y elementos de la espiritualidad carmelitana son constantes.

Fue cuestionado por sus hermanos monjes a causa de su singularidad; se le reprocha no haber sido suficientemente contemplativo, pasando por alto algunas tradiciones monásticas tradicionales. Es curioso, sin embargo que su testimonio como "contemplativo" haya llegado y siga llegando a tantos.

Su autobiografía no puede leerse simplemente como "biografía", porque no es meramente historia, sino "historia de fe", historia de "conversión", y ello es un género literario en sí mismo, como lo encontramos en San Agustín o en Santa Teresa. Hay elementos que han sido polarizados o extremados, para dar mayor énfasis al mensaje que se intenta trasmitir.

Es importante no hacer tanto una lectura "moralista" de su conversión, sino una lectura "espiritual".

En su conversión ocupan un lugar central sus lecturas, sus profesores y sus amigos.

Aldous Huxley le acercó a una nueva comprensión de la espiritualidad y del ascetismo como un elemento básico de esta.

Recibió muchas influencias intelectuales: Willian Blake, Maritain, Newman, Hopkins, etc.

Su experiencia de 1958, en Louisville, la llamada "epifanía", redefinió su comprensión de la vida e identidad monásticas.

Su itinerario vital nos ayuda a comprender el vínculo entre conversión, santidad e identidad.


2 comentarios:

SAN dijo...

La trayectoria de Merton es cautivadora, recorre un trazado de opciones vitales amplísimo, que le impulsan al conocimiento del propia yo, del otro y de la realidad trascendente de Cristo, hasta una relación profunda con el corazón del mundo y con el mundo del corazón.
En un diálogo ficticio de su única novela, escrita en el año 1941, Merton escribe sobre sí:
“si quieres saber quién soy, no me preguntes dónde vivo, o lo que me gusta comer, o cómo me peino, pregúntame, más bien, por lo que vivo, detalladamente, y pregúntame si lo que pienso es dedicarme a vivir plenamente aquello para lo que quiero vivir. A partir de esas dos respuestas, puedes determinar la identidad de cualquier persona.”
Dejo un fragmento de su plegaria al Padre por la paz:
“Concédenos prudencia en proporción a nuestro poder,
sabiduría pareja a nuestra ciencia,
humanidad en la medida
de nuestra riqueza y nuestra fuerza.
Y bendice nuestra voluntad sincera
de ayudar a todas las razas y las gentes
a viajar de forma amistosa con nosotros
por el camino de la justicia,
la libertad y la paz duraderas.”

Anónimo dijo...

Creo es muy importante poder acercarse con detenimiento a la vida de maestros, que, como Merton , pueden ayudarnos a descubrir nuestro propio camino de santidad. En este blog he encontrado ayuda para hacerlo, y agradezco mucho a manuel por ello. Sigue compartiéndonos tus búsquedas y lecturas. Mil gracias.
José Alberto.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.