Seguidores

martes, 24 de marzo de 2009

Dorothy Day.


Dorothy Day fue una gran mujer, de esas que dejan su huella en la historia pequeña, la de los hombres y mujeres de la calle; una mujer que vivió intensamente además, que renunció voluntariamente a una vida más cómoda y que tal vez hoy mucha gente no sepa nada de su vida. Vivió entre 1897 y 1980, y aparece en un libro reciente como "pacifista norteamericana, que se involucró activamente en los grandes temas del siglo XX, desde los derechos de la mujer hasta la guerra de Vietnam". Según cuenta Robert Ellberg, en "TODOS LOS SANTOS", cuando Dorothy murió, a los 83 años de edad, se dijo de ella que era la personalidad más influyente, interesante y significativa en la historia del catolicismo norteamericano.Sin embargo, siempre fue una persona poco aceptada y poco comprendida, incluso en el seno de la Iglesia.

Una de sus obras más importantes fue la fundación de CATHOLIC WORKER, movimiento laical fundado y dirigido por ella durante 50 años, cuyo objetivo fue demostrar que el amor evangélico podía ser vivido; quiso demostrar que el amor era no sólo un desafío personal, sino que también tenía un componente político. Representó un nuevo tipo de santidad política, una manera de servir a Cristo, no sólo a través de la oración y el sacrificio, sino también en la solidaridad con los pobres y la lucha por la paz y la justicia. A causa de esto le llamaron "comunista", le dispararon, encarcelaron, e investigaron varias veces.

Dorothy había nacido en Brooklyn, bautizada en la Iglesia Episcopal, pero no tuvo relación con esa religión. En la universidad se implicó en causas radicales, rechazando el cristianismo; trabajó como periodista, y tomó parte en las luchas sociales de su época. Sus amigos eran comunistas, anarquistas, artistas e intelectuales, de esos que opinan que la religión es opio para el pueblo.

En 1926, viviendo en Staten Island, con un hombre al que amaba profundamente, quedó embarazada, y fue ese acontecimiento el que encendió la chispa de su conversión. Fue algo que ella denominó "felicidad natural" lo que le hizo volver su corazón a Dios; entró en la Iglesia Católica en 1927. El impacto de este acontecimiento también trajo penas: el hombre que amaba la abandonó pues no aceptó el matrimonio, y muchos la acusaron de traicionar la causa de los pobres. Fueron varios años los que vivió en medio de una búsqueda interior y mucha oración.

En 1932 llegó la respuesta: se encontró con Peter Maurin, agitador y filósofo itinerante, quien le animó a comenzar un periódico que ofreciera solidaridad a los pobres y críticara el istema social desde la radical perspectiva evangélica. El CATHOLIC WORKER fue lanzado el 1 de mayo de 1933; Dorothy hizo de la redacción del periódico una casa de hospitalidad donde se ofrecia comida a los hambrientos y techo a los vagabundos y desarraigados.

Dorothy Day murió un 29 de noviembre de 1980.
En la imagen que acompaña a la entrada aparece Peter Maurin, y detrás, Dorothy Day.

1 comentario:

SAN dijo...

Uno de los muchos beneficios que he sacado de la lectura del libro de Ellberg, que citas Manuel, es el descubrimiento de esta mujer comprometida con la palabra del Evangelio.
He buceado un poco en su vida, para conocerla mejor, y comparto algunos fragmentos de su pensamiento:
"Quiero ser santa aunque sé bien que sólo puedo ser una pequeña santa, y eso supone tomarse en serio el Evangelio, cambiar radicalmente la vida".
El lema de Dorothy era la frase de Catalina de Siena "Todo camino hacia el cielo es cielo".
"Nací de nuevo, por la palabra del Espíritu, contemplando la belleza del mar y la playa, el viento y las olas, las mareas. Aquello más sublime y lo más nimio, las tormentas y la paz, el oleaje y las pequeñas olas cuando hay marea baja, las gaviotas, las algas y las conchas, todo era testimonio del Creador".
“El misterio del pobre es este: Ellos son Jesús”.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.