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domingo, 29 de marzo de 2009

Granos de trigo.


"Si el grano de trigo no cae en tierra y muere...". Escucha uno hablar a veces a predicadores, o lee libros, o escucha conversaciones, y parece que todo lo que hay en el mundo es maldad, mentira e hipocrecía. Me duele escuchar de boca de hombres y mujeres de fe palabras de sospecha, todo el tiempo, sobre la vida y los hombres. En los relatos evangélicos aparece Jesús caminando por el mundo y dejando a su paso una estela de amor. Es cierto que previene a los suyos, que dice "están, pero no son", y sugiere "cuidarse de la levadura de los fariseos", y advierte: "Este mundo pasará". Pero ninguna de esas palabras es una invitación a que seamos duros de corazón; no dice: no amen vuestro mundo, porque es un mundo malo. Dice mejor: Transformen el mundo con vuestro amor. El amor es entrega, es morir, es dar la vida; pero como hace la planta con sus frutos, es decir, es una entrega vivificadora. No es un morir anti natural, sino el morir natural y necesario, el tránsito inevitable por el que tenemos que pasar en esta "humanidad". Así se entiende, pues, esa frase de Jesús que escuchamos este domingo en la litúrgia: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo...". Es una hemosa comparación la que hace Jesús, pensandonos como granos de trigo, como dorados granos que, llenos de una fecundidad oculta, están cargados de promesas. Asi, todo nuestro itinerario existencial es un progresivo "morir" para dar vida. Porque, el grano de trino, si germina, trae "vida eterna" consigo. Trae luz, trae esperanza, trae VIDA.

Lo que me interesa decir, a fin de cuentas, es que el discípulo de Cristo está en el mundo para iluminar, para endulzar, y no para oscurecer o amargar. Nuestras palabras han de ser siempre compasivas; hemos de buscar siempre comprender a los otros, y ayudarles a descubrir el trigo en medio de las zarzas.

5 comentarios:

Adriana Paoletta dijo...

Hola Manuel:
Ayer en la lectura reflexioné sobre esto mismo que citas , el grano que no muere no puede transformarse y dar vida. El desapego del que habla Juan es aceptar esta entrega a Dios y a sus designios dejándonos guiar por su amor y entregarnos a la vida con todos su riesgos habiendo dado el todo por amor a nuestros semejantes.

Un abrazo de luz
adriana

SAN dijo...

Acabo de llegar de Madrid y te leo, Manuel. Muy buena reflexión la que haces. Demasiado juicio y etiquetas, demasiados nombres…
Sólo amando rompemos la cáscara del grano y damos fruto a la Vida, nos liberamos. La vida humana llega a su plenitud cuando trasciende lo puramente natural. Lo biológico no queda anulado por lo espiritual, sino potenciado y "plenificado".
Pienso que el mensaje de Jesús no conlleva un desprecio a la vida, sino todo lo contrario, solo cuando nos atrevemos a vivir a tope dando pleno sentido a la vida, alcanzaremos la plenitud a la que estamos llamados.
Aceptar la muerte es darse cuenta de nuestra limitación fundamental como criatu¬ras, como seres vivos, como animales, y descubrir la posibilidad de ser más en lo que tenemos de específicamente humano.
Mi plenitud humana está en el desarrollo de mi capacidad de conocer y amar.
Demasiados Nombres
Se enreda el lunes con el martes y la semana con el año:
no se puede cortar el tiempo con tus tijeras fatigadas,
y todos los nombres del día los borra el agua de la noche.
Nadie puede llamarse Pedro, ninguna es Rosa ni Maria,
todos somos polvo o arena, todos somos lluvia en la lluvia.
Me han hablado de Venezuelas, de Paraguayes y de Chiles,
no sé de lo que están hablando:
conozco la piel de la tierra y sé que no tiene apellido.
Cuando viví con las raíces me gustaron más que las flores,
y cuando hablé con una piedra sonaba como una campana.
Es tan larga la primavera que dura todo el invierno:
el tiempo perdió los zapatos: un año tiene cuatro siglos.
Cuando duermo todas las noches, ¿cómo me llamo o no me llamo?
¿Y cuando me despierto quién soy si no era yo cuando dormía?
Esto quiere decir que apenas desembarcamos en la vida,
que venimos recién naciendo, que no nos llenemos la boca
con tantos nombres inseguros, con tantas etiquetas tristes,
con tantas letras rimbombantes, con tanto tuyo y tanto mío,
con tanta firma en los papeles.
Yo pienso confundir las cosas, unirlas y recién nacerlas
entreverarlas, desvestirlas, hasta que la luz del mundo
tenga la unidad del océano, una integridad generosa,
una fragancia crepitante...
Pablo Neruda

mj dijo...

Si supieras lo bien que viene leer algo así de vez en cuando!!!
Las personas a veces nos complicamos la vida demasiado y es más sencillo tratar de vivir con lo que dices aquí, sobre todo al final de tu reflexión...gracias siempre
Un abrazo
mj

inés dijo...

Ser cauces de misericordia para todos a través de nuestras vidas entregadas es la forma de hacer la vida feliz a los demás, lo amargo se vuelve dulce con Cristo, por El y en El.

Que vivamos con todos los que llevamos en el corazón la próxima Semana Santa, para que muchos conozcan y quieran seguir a Jesús así en las penas como en la gloria.
Gracias por el blog.

Analía dijo...

palabras que iluminan, y que son invitación a hacer un personal exámen de conciencia.

Un saludo Manuel.
Linos días!

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.