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martes, 21 de septiembre de 2010

MÁS HUMANOS

“Lo amable de la humanidad que Dios ha tomado consigo mismo en amor, después de todo, ha de verse en la humanidad de nuestros amigos, nuestros hijos, nuestros hermanos, la gente que amamos y que nos ama. Ahora que Dios se ha encarnado, ¿por qué nos empeñamos tanto, todo el tiempo, en desencarnarle otra vez, en destejer la vestidura de carne y reducirle de nuevo a espíritu? Como si el Cuerpo del Señor no se hubiera hecho “Espíritu dador de Vida”.
Se puede ver la belleza de Cristo en cada persona individual, en lo que es más suyo, más humano, más personal en él, en cosas de que un asceta aconsejaría severamente prescindir. Pero esos apegos, también son importantes para nuestra vida en Cristo, y he observado que los novicios que tratan de desprenderse con demasiada severidad de sus parientes y amigos, y de las demás personas en general, a menudo carecen de una importantísima dimensión espiritual en sus vidas, y con frecuencia fallan en absoluto como monjes. Los que son más “humanos” son mejores monjes, precisamente porque son más humanos y porque no creen, sencillamente, las intimaciones de los que tratan de decirles que deben ser menos humanos”.

Thomas Merton
CONJETURAS DE UN ESPECTADOR CULPABLE, 198.

1 comentario:

San dijo...

“Los que son más humanos son mejores monjes”. Claro. Y también los que son más humanos son mejores personas, mejores cristianos.
Es en lo humano donde vive lo divino. Es siendo humanos, viviendo y actuando como tales, como revelamos a Dios. Humanos amando, con pasión, con locura, con deseo; humanos compartiendo, escuchando, abrazando, acogiendo; humanos riendo, llorando, disfrutando, celebrando; humanos acogiendo, vibrando, acertando y equivocándonos, vulnerables … Cuerpos de Cristo en el mundo y en la vida. Así lo siento.
Para mí, un buen hallazgo el libro de J. Mª Castillo, “La humanización de Dios”. Un impulso en el acercamiento a Dios y de Dios. Se puede coincidir más o menos con su visión, hasta discrepar con sus argumentos, pero su lectura, en ningún caso, dejará indiferente.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.