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jueves, 9 de septiembre de 2010

UNA TRIPLE ANSIEDAD, UN TRIPLE ANHELO


“La vida de cada uno de nosotros está marcada por una triple ansiedad: el miedo a la destrucción, la desesperación ante lo absurdo y la angustia ante el aislamiento. Por lo tanto, el hombre busca, lo sepa o no, la seguridad, el sentido de la vida y el amor. No obstante, también se da cuenta de que, por encima de toda vida existe la muerte, que toda búsqueda de sentido del mundo fracasa ante lo incomprensible, y que todo amor, vivido en la unidad con el “tú” está amenazado con terminar. El hombre anhela una vida que esté más allá de la muerte, un sentido más allá del sentido y no sentido de este mundo, y una protección que nada pueda ponerla en peligro”.

Mediante esta nostalgia o anhelo se expresa un SER sobrenatural. Estas aspiraciones pueden ser satisfechas. Existe una experiencia que, por un momento, calma cualquier angustia. Con esta experiencia, algo sobrenatural se apodera del hombre rompiendo las cadenas con que le tiene amarrado su yo, siempre pendiente de seguridad, sentido y afecto. En esos momentos, en los que descubre, en la debilidad, el absurdo y el abandono, una fuerza, un sentido y una protección que no son de aquí abajo, se siente liberado del mundo. El SER se manifiesta entonces en su triple y santa unidad: en su fuerza como plenitud, en su orden como el sentido que está por encima de las contradicciones, y en su unidad universal como sobrenatural del amor.

Sí, en la noche de la existencia, las experiencias del SER son faros que guían nuestro viaje a través de los riesgos de la vida. Gracias a ellos siempre volvemos a encontrar nuestro camino. La realidad que nos muestran está más allá de nuestra realidad condicionada por el tiempo y el espacio. En el primer momento parece inquietante, al presentarse a la vez como tractivo y como amenaza. No obstante, nos muestra nuestra patria verdadera.

RECUERDA: FUERZA EN LA DEBILIDAD, LUZ EN LAS TINIEBLAS, AMOR EN EL ABANDONO.

(Dürckheim)

¿No es eso DIOS?

4 comentarios:

Edit dijo...

Me cuesta comprender la profundidad de estos párrafos.
Se lo que es el miedo a la destrucción, la desesperación ante lo absurdo y la angustia ante el aislamiento, por que lo he vivivo muchas veces.
Pero en esos momentos, viene a mi una fuerza especial que me eleva, que ilumina me alma y me cobija.
Siento que es mi Dios el que me levanta y me consuela.
De eso habla tu entrada de hoy?
Si tiene otro significado por favor
hazmelo saber, que quiero entender.
Un saludo.

de paso dijo...

Es eso, Dios es el Amigo que respode a todas nuestras preguntas, calma todas las ansiedades y colma todos los anhelos.

Manuel dijo...

Dije al principio de estas entradas que el lenguaje que utiliza Dürckheim podía ser complejo, pero vale la pena esforzarse para comprender, leyendo el texto despacio y varias veces. Cada uno alcanzará la comprensión en la medida de su propia experiencia, pero servirá de ayuda para comprender su itinerario interior.
Esta entrada, en particular, resume muy bien las tendencias que hay en ser humano, y la manera en que actuan para abrirnos a lo trascendente.

San dijo...

Para mí, indudablemente, eso es Dios: fuerza, luz, amor. Tres palabras que nombran a la Liberación. Una forma de aprehender una de las dimensiones de una trinidad sin verticalidades.
Es bonito cómo Dürckheim llamaba, además de momentos numinosos, a las experiencias del SER: “estrellas de la vida” (faros en la noche… la estrella bíblica…). Muy elocuente.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.