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lunes, 6 de septiembre de 2010

PERCIBIR LO NUMINOSO A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS

En el camino espiritual e iniciático la primera tarea es la de desarrollar el órgano receptivo para lo numinoso. Así lo dice Dürckheim en el libro que reseñamos: No es un sentido característico en sí mismo, sino una actitud especial que orienta a toda la persona. “El hombre es atraído constantemente por su Ser esencial, pero el vínculo existencial con su ego le impide seguir este atractivo”. Tendríamos que cultivar la facultad de distinguir el carácter más o menos profano o trascendente de los diversos acontecimientos vitales., y esto solo es posible mediante un duro trabajo sobre uno mismo. Supone también educar los sentidos, lo cual supone abrir progresivamente al hombre a la presencia del Ser, ya que aguza y afina la receptividad a una dimensión más profunda. Supone no vivir en la superficie de la vida y los fenómenos, sino ahondar en ellos. Los sentidos pueden ser fuente de experiencia trascendente, y es algo que deberíamos recuperar para la vida espiritual.

El hombre se hace consciente del SER en su plenitud, ante todo por el gusto de la vida. Sentir la vida gracias a una sensorialidad más profunda es una de las cosas que dan origen a un contacto auténtico del SER, y de hecho la educación de una sensorialidad supra sensorial es la condición para un total desarrollo de lo espiritual. Alguna podrá extrañarse de este papel que adquieren aquí los sentidos, dada la sospecha que siempre ha recaído sobre ellos, pero esta afirmación es en parte cierta: “La sensorialidad es un peligro para el progreso espiritual cuando el hombre se apega o se deja devorar por ella”. Dürckheim previene contra la seducción de los sentidos, y recuerda que el camino comporta una disciplina de desprendimiento y privación, pero una vez que se ha conseguido superar este peligro vivir la sensualidad se convierte en una expresión de libertad. En el origen de una sana evolución se encuentra la libertad de una sensorialidad gozosa; sólo cuando la vida se centra en la satisfacción de placeres sensuales, el progreso espiritual se bloquea.

4 comentarios:

San dijo...

Creo que es imprescindible la vinculación de los sentidos con una experiencia espiritual profunda. Una vez más, no caben los dualismos platónicos y sus derivados: alma y cuerpo, espiritualidad y sensualidad.
El ser humano, según la antropología cristiana, tomada del Nuevo Testamento, es un cuerpo espiritual, sensible a las emociones, sentimientos, afectos y pasiones. Bloquear los sentidos es bloquear lo humano y, por tanto, lo espiritual. Obvio que reivindicar el desbloqueo sensorial no significa recomendar su protagonismo en exclusividad.
No hace mucho, a comienzos de verano, Grün publicó un libro con el título “La experiencia de Dios a través de los sentidos”. Ya en el comentario editorial, se pueden encontrar dos frases muy sugerentes: “si quieres tener experiencia de Dios, abre tus sentidos” y “el deseo es el reflejo de Dios en mi alma”.
Decía Merton que el miedo es la raíz de toda violencia, la causa de la guerra. El temor a los sentidos, a sentir, puede también desembocar en una violencia hacia nuestra verdadera identidad.
Volviendo a la entrada, y a Dürckheim, me parece estupenda la propuesta de afinar nuestra sensibilidad para aprender a captar lo trascendente, a percibir el misterio a través de la sensualidad.
Me gusta mucho citar a Kant en esta frase: “la paloma está convencida de que sin aire volaría más deprisa”. No sabía que sin aire no volaría. Pues más o menos es esto: lo que consideramos un impedimento, el cuerpo y la experiencia de placer corporal, es nuestro aire, el medio sin el cual no podemos conseguir experimentar a Dios, no podríamos ni siquiera empezar a entender qué es el amor, que es aquello para lo que estamos hechos.

Manuel dijo...

Gracias, SAN, por tu comentario, que complementa muy bien el texto de esta entrada. En especial me resultó motivadora la cita de Kant, no recuerdo haberla escuchado antes. Tiene mucha luz.

San dijo...

Gracias a ti, Manuel. La frase es de la introducción a la "Crítica de la razón pura".

ver con los ojos del corazon dijo...

Ciertamente, Manuel, esos sentidos después de una disciplina y educación de desprendimiento y vacío, se renuevan como en agua fresca... y aparecen más transparentes, sin tanta carga de ese Ego que los utiliza y manipula.

Si DIOS nos los ha dado en esta existencia humana, no son malos...los malo es cómo los vivimos, cómo los utilizamos y si somos utilizados por ellos a través de ese falso yo.

El trabajo sobre uno mismo poco a poco va dando sus frutos, y como un diamante, se va puliendo esa conciencia sensorial.

La autoobservación, El Silencio, estar disponibles al Espiritu Santo para ser transformados y sanados por Él... la Oración...el Silencio interor.. todo ello nos va clarificando para poder percibir SU PRESENCIA en nosotros y en todas las cosas.

Un largo viaje... un trayecto del Alma en este cuerpo para aprender a elevarse desde éste a la vez.

Un sincero Abrazo...

Carmen
concienciaprimordial.blogspot.com

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.