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viernes, 30 de abril de 2010

UNA TEOLOGÍA QUE ACABA EN DESAMOR.


"Ha de haber teología, y la teología ha de ser abstracta, al menos hasta cierto punto. Lo que importa es que el propio teólogo no trate con una fría desencarnación, un Cristo mental que ya no le sea visible cuando encuentra a su prójimo. El pecado de la mala teología ha sido ese precisamente: poner a Cristo contra el hombre, y considerar a todos los hombres de carne y hueso como no-Cristo: dividir a los hombres arbitrariamente segun su conformidad con nuestro propio Cristo limitado, mental y desencarnado, y decidir sobre esa base que la mayor parte de los hombres son anti-Cristo Eso deja al descubierto a nuestra teología. En tal momento, no tenemos que poner en discusión a la humanidad, sino a nuestra teologia. Una teología que acaba en desamor no puede ser cristiana".
 Thomas Merton
 "Conjeturas de un espectador culpable", 301.

miércoles, 28 de abril de 2010

SABIDURÍA ETERNA


Amor es desenredar marañas de caminos en la tiniebla: ¡amor es ser camino y ser escala! Dulce María Loynaz

No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos. Hermann Hesse

La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos. Rabindranath Tagore

El amor consiste en dos soledades que se protegen, limitan y procuran hacerse mutuamente felices. Rainer Maria Rilke

Lo que todos queremos es la confusa dicha del amor. Rumi

A mi juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente en paz. Walt Whitman

La ley jamás hizo a los hombres un ápice más justos; y, en razón de su respeto por ellos, incluso los mejor dispuestos se convierten a diario en agentes de la injusticia. Henry David Thoreau

martes, 27 de abril de 2010

El YO INTERIOR.

"El yo exterior, el yo de los proyectos, de las finalidades temporales, el yo que manipula objetos con el fin de tomar posesión de ellos, permanece completamente ajeno al yo escondido, interior, que no alberga proyecto alguno y que no busca ningún logro, ni tan siquiera el de la contemplación. Tan solo quiere ser, y moverse (porque es dinámico) según las leyes secretas del mismo ser, y de acuerdo a los impulsos de una Libertad Superior (esto es, de Dios), antes que planificar y obtener logros que obedezcan a sus propios deseos.
 El yo interior es precisamente esa identidad que no puede ser engañada ni manipulada por nadie, ni siquiera por el diablo. Es como un animal salvaje muy huidizo que jamás aparece cuando detecta la cercanía de la menor presencia extraña y sale al exterior únicamente cuando todo está en perfecta calma y en silencio, cuando nadie le molesta y está solo. Nadie le puede hacer salir mediante engaños porque no responde a otro señuelo que no sea el de la libertad divina.
 Triste es el caso de ese yo exterior que imagina ser contemplativo y busca alcanzar la contemplación como el fruto de un esfuerzo planificado y de la ambición espiritual. Asumirá actitudes diversas, meditará sobre el significado interno de sus propias posturas y tratará de fabricarse para sí mismo una identidad contemplativa: pero mientras esto sucede, no hay nadie allí. Tan sólo un yo ilusorio, ficticio, que se busca a sí mismo, que lucha para crearse a partir de la nada, y cuyo ser se mantiene por su propia compulsión, preso de una ilusión privada.
 La llamada a la contemplación ni es ni puede dirigirse a ese yo".

Thomas Merton.
 La experiencia interna.

lunes, 26 de abril de 2010

ALGUIEN QUE NO ESTÁ PRESENTE.

"Reflexiona, de vez en cuando,  sobre el hecho perturbador de que casi todas tus afirmaciones respecto a opiniones, gustos, acciones, deseos, esperanzas y temores son pronunciamientos de alguien que no está presente. Cuando dices yo pienso con frecuencia ocurre que no eres tú el que piensa, sino ellos: es la autoridad anónima de la colectividad la que habla a través de tu máscara. Cuando dices yo quiero, a veces estas simplemente haciendo un gesto automático de aceptación, y pagando el precio de lo que te ha sido forzado, es decir, aspiras a tener lo que otros te han hecho querer".

Thomas Merton.
La experiencia interna.

domingo, 25 de abril de 2010

REINTEGRAR TU SER

“Lo primero que tienes que hacer, antes de empezar siquiera a pensar en algo como la contemplación, es tratar de recuperar tu unidad natural básica, reintegrar tu ser, que se halla dividido en compartimientos, en un todo sencillo y coordinado, y aprender a vivir como una persona humana unificada. Eso significa que tienes que recoger de nuevo los fragmentos de tu distraída existencia para que cuando digas yo realmente haya alguien presente que sostenga el pronombre que has pronunciado".
Thomas Merton

lunes, 19 de abril de 2010

APEGOS ESPIRITUALES

“A veces los contemplativos piensan que tienen que encontrar todo el fin y la esencia de su vida en el recogimiento, la paz interior y el sentido de la presencia de Dios. Y se apegan a estas cosas. Pero el recogimiento es una cosa creada, lo mismo que un automóvil. El sentido de paz interior no es menos creado que una botella de vino. La conciencia experiencial de la presencia de Dios es verdaderamente una cosa tan creada como un vaso de cerveza. La única diferencia es que el recogimiento, la paz interior y el sentido de la presencia de Dios son placeres espirituales, y los otros son materiales. El apego a las cosas espirituales es, pues, un apego del mismo género que el amor desordenado a cualquier otra cosa. La imperfección puede ser más secreta y sutil, pero, desde un cierto punto de vista, ello sólo hace que sea más perjudicial, porque resulta más difícil reconocerla.
De ahí que muchos contemplativos nunca lleguen a ser grandes santos, nunca entren en íntima amistad con Dios, nunca encuentren una profunda participación en Sus inmensos gozos, porque se apegan a las pequeñas y miserables consolaciones que se dan a los principiantes en la vida contemplativa”.

Thomas Merton.
Nuevas semillas de contemplación, 216-217.

domingo, 18 de abril de 2010

¿ME AMAS?

El primer mandamiento cristiano dice que debemos amar a Dios sobre todas las cosas. Dios es siempre lo primero. Lo dice con hermosas palabras Deuteronomio 6, 4: “Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”. Dios es Todo, el único absoluto.
Pero, al contrario de lo que muchas veces hemos pensado, Dios no es rival de nadie, nuestro amor por Él no compite con nuestros otros amores. No tenemos que elegir entre el amor a Dios y nuestro amor a nuestros padres, amigos o parejas. El amor a Dios sustenta todos nuestros amores. Él nos ama en el amor que nos ofrecen nuestras semejantes, y viceversa; le amamos a Él cuando damos amor a nuestro alrededor.
El pasaje evangélico para este tercer domingo de Pascua nos deja escuchar un diálogo entre Jesús y Pedro; Pedro es el amor impulsivo y arrogante, el amor humano que se cree capaz de absolutos. Por eso Pedro debe aprender humildad, aprender que el amor humano es frágil e inconstante; lo importante es que no sea un amor de mentiras, o un amor falso, sino auténtico y verdadero.

Jesús lo sabe todo de nosotros, y así nos ama. No nos pide una perfección arrogante, sino un amor humilde y confiado. Así nos invita al seguimiento.

viernes, 9 de abril de 2010

DOMINGO DE MISERICORDIA

El segundo domingo de Pascua, por iniciativa de Juan Pablo II, se llama ahora Domingo de la Misericordia, y no está mal, si ese día, y dentro del gozo de la Octava de Pascua, celebramos el amor grande con que Dios nos ama; la cercanía de nuestro Padre amoroso del Cielo. No está mal si esta celebración plenifica e insiste en el Misterio Pascual. Viene ahora a mi mente la parábola lucana en la que un padre lleno de misericordia sale al encuentro de un hijo díscolo, que le exigió primero sus derechos, malgastó el dinero del padre y luego regresó arrepentido a medias. Ese es el Dios de Jesucristo, nuestro Dios, un Padre lleno de amor y de misericordia.
Ahora bien, si este segundo domingo de Pascua se convierte simplemente en la celebración de una devoción reciente y popular, la Divina Misericordia, ya no me parece tan bien el asunto. En principio no estoy en contra de las devociones, ayudan a vivir y comprender el misterio de Dios, pero siempre respetando el ritmo litúrgico de la Iglesia, a través del cual vivimos comunitariamente un camino de crecimiento y encuentro con Jesús. No por gusto, y en un momento de gracia del Espíritu, la Iglesia del Concilio Vaticano II quitó el lastre que durante mucho tiempo se fue acumulando en las celebraciones de la Iglesia, y que opacaban la centralidad de Jesucristo, o lo cosificaban, perdiendo de vista la totalidad del Misterio.
De ahí que no entienda como un viernes santo haya cristianos empezando una novena a la Divina Misericordia, que apunta, no al Domingo de Resurrección, el Primer domingo del año cristiano, sino al segundo domingo de Pascua, transformado ahora en el día de celebrar una extendida devoción.
Creo que los líderes de la Iglesia tenemos la obligación de formar a nuestra gente, de ofrecerles alimento espiritual sólido, y presentarles la fe liberadora y humanizadora de Jesús; las devociones son complemento a la riqueza litúrgica, no sustituto. Nada mejor que el camino litúrgico para ir descubriendo e integrando a nuestra vida la plenitud de vida que ofrece Jesús.
Para este segundo domingo de Pascua quiero seguir hablando de la Resurrección, regalo de un Dios inmenso, de infinita ternura para con nosotros, un Dios que no se deja cosificar ni manipular, un Dios que quiere hijas e hijos, maduros y libres. Un Dios, sin dudas, que tiene un Hijo, Señor de misericordia.

miércoles, 7 de abril de 2010

FE ES SOLTARSE

“Pese a lo mucho que disiento con algunas de las afirmaciones de Bultmann sobre la religión no cristiana, no puedo evitar el ser influido y conmovido por su argumento básico, que es completamente convincente y de lo más saludable. “La gracia de Dios incide en la gracia del hombre en un sentido tan cabal que sostiene la existencia íntegra del hombre, y solo puede ser concebida como gracia por quienes renuncian a su entera existencia y se dejan caer en las insondables y vertiginosas profundidades sin buscar algo a lo que aferrarse”.
La gran esperanza de nuestro tiempo es, me parece, no que la Iglesia se vuelva de nuevo un poder mundial, una institución dominante, sino, por el contrario, que el poder de la fe y el espíritu sacudan el mundo cuando los cristianos hayan perdido lo que aferraban y hayan ingresado al reino escatológico. De hecho, es ahí donde ya estamos. Pero ellos no saben cómo soltarse y caer en las profundidades donde no hay en qué apoyarse. Ellos no confían en que Dios sacuda el mundo: prefieren sacudirlo ellos mismos. Esto significa su propia ruina. ¡De todos modos, Él lo sacude!
Desde cierto punto de vista, mi vida monástica me eleva “cerca de Dios”, pero esta proximidad es una ilusión a menos que la vea también en algún sentido como un conflicto con Dios y, por lo tanto, como un temor.
¿Paz monástica o temor monástico? Ambos. La vida monástica como una cosa segura, como una respuesta a cada problema, puede convertirse en una gran ilusión y un embuste, casi la negación de la esencia del cristianismo”.



Thomas Merton.
13 de enero de 1964,
Un voto de conversación.

sábado, 3 de abril de 2010

EL DON DE LA PASCUA

"El don de la Pascua es un gran silencio, una inmensa tranquilidad y un limpio sabor en el alma. Es el sabor del cielo, pero no el cielo de alguna exaltación desaforada. La visión pascual no es turbulenta ni embriaga el espíritu, sino que consiste en un descubrimiento del orden sobre todo orden, un descubrimiento de Dios y de todas las cosas en Él. Es un vino que no emborracha, una alegría sin ningún veneno oculto en ella. Es vida sin muerte. Al saborearla un momento, nos sentimos capaces, brevemente, de ver y de vivir todas las cosas, según su propia verdad, y de poseerlas en su sustancia que se halla oculta en Dios, más allá de todo sentido. El deseo se aferra en vano al aspecto exterior y al accidente de las cosas, pero la caridad las posee en la sencilla profundidad de Dios.
¡Si la misa pudiera ser cada día lo que es en la mañana de Pascua!
¡Si las oraciones pudiesen ser siempre tan claras, si el Cristo resucitado pudiese brillar siempre en mi corazón, a mi alrededor y ante mí, en Su sencillez pascual!
Porque en Su sencillez está nuestra fiesta; éste es el pan sin levadura que es maná y pan del cielo; esta pureza, esta libertad, esta sinceridad pascual.
¡Oh, Dios mío, qué puedo hacer para convencerte de que anhelo Tu verdad y Tu sencillez, para compartir tu infinita sinceridad, que es el espejo de Tu Verdadero Ser; y es Tu Segunda Persona!
Sólo los pequeños pueden ver a Jesús. Es demasiado sencillo para que pueda comprenderlo cualquier inteligencia creada. A veces gustamos de un reflejo de la clara Luz que es la Vida en todas las cosas: bautismo, primera misa, mañana de Pascua. Danos siempre este pan del cielo. Dadnos a beber siempre de esta agua para que nunca más tengamos sed".

Thomas Merton. (9 de abril de 1950)

El camino de la RESURRECCIÓN

"Descubrimos a través de la resurreccion una nueva vida en nuestro cuerpo y nuestra alma.
El camino de la resurreccion, que transitamos en los cinuenta dias del tiempo pascual, es un camino que nos lleva a cada vez mayor vitalidad, libertad y alegria. El camino que celebramos aqui es un camino hacia el  sentir humano. Y en la medida en que lo celebremos deberíamos estar cada vez en mayor contacto con las gracias con las cuales Dios nos ha bendecido. Caminar el camino de la resurreccion significa liberarnos de todo aquello que nos impide avanzar en la vida, despertar del sueño de nuestras ilusiones y abrirnos a la verdadera vida. Si en Cuaresma miramos nuestras heridas, ahora en la Pascua dejamos nuestras lesiones atrás. Nos encaminamos hacia la vida que quiere brotar de nuestras heridas. Justamente hoy, cuando mucha gente sólo ahonda en heridas del pasado, el camino de la Resurreccion nos enseña que la vida es mas fuerte que toda lesion o impedimento.
 El camino de la resurreccion es un camino de sanacion".
Anselm Grün

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.