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sábado, 28 de agosto de 2010

ESPERANZA CRECIENTE, CONSENTIMIENTO CREATIVO

“La peor tentación, y es a la que sucumben muchos monjes al comienzo de sus vidas, y por la que son derrotados, es sencillamente renunciar a pedir y buscar. Dejárselo todo a los superiores en esta vida, y a Dios en la próxima: una esperanza que en realidad puede no ser más que una velada desesperación, una negativa a vivir. Y no es cristiano desesperar del presente sólo desplazando la esperanza al futuro. También hay una esperanza muy esencial que pertenece al presente, y que está basada en la proximidad del Dios escondido y de su Espíritu en el presente. ¿Qué futuro puede tener sentido sin esperanza presente?

El mal y la falsedad son inevitables: pero uno no se inclina a ellas pasivamente y sin respuesta. La resignación no es bastante. Dios nos pide un consentimiento creativo, en nuestro yo más profundo y escondido, el yo que no experimentamos todos los días, y que quizá no experimentamos nunca, aunque siempre está ahí. Ese consentimiento creativo es la obediencia de todo mi ser a la voluntad de Dios, aquí y ahora”. (Conjeturas, 172)

viernes, 27 de agosto de 2010

Seguimos con DÜRCKHEIM

Seguimos con Dürckheim. El segundo capítulo de su libro “Meditar, por qué y cómo”, lleva por título: “El ser esencial como ejercicio”, y comienza diciendo: “La meditación y la vida iniciáticas gravitan en torno a dos polos: la experiencia liberadora del Ser esencial, redentor y liberador, y la transformación, creadora de una forma individual que tiene su base en el Ser esencial”. Conocer mi Ser esencial es la experiencia más profunda que el ser humano puede vivir; es la experiencia que supera a todas las demás, y podemos distinguir las “grandes experiencias” de los “breves contactos con el Ser”.

Fijémonos en esta descripción, y tal vez nos suene familiar: “Las grandes experiencias del Ser son aquellas en las que, en momentos luminosos de la vida, su fuerza cambia y echa incluso abajo un sistema de existencia hasta entonces establecido, despertando la conciencia a la realidad de una vida sobrenatural”.

Se trata por tanto, esos contactos con el Ser, de momentos muy particulares, en los que nos sentimos movidos fuera de la realidad habitual, que nos conmueven y tienen la marca de lo asombroso, que manifiestan una calidad particular; como una especie de encantamiento que nos hace sentir extraños y familiares al mismo tiempo, que no podemos explicar, ni queremos explicar o nos parece que dejaría de ser. Su sentido es desconocido, pero manifiesta y trasmite una fuerza, que nos llena de claridad y vigor. Es como estar “en casa”, y sacados de todo aquello que nos oprime y aplasta cotidianamente, nos deja la impresión de una extraordinaria libertad.

Ampliando más, añade el autor: “Los contactos del Ser no están sujetos a una situación determinada. Nos pueden sorprender en cualquier momento y lugar” y “Se necesita una cierta disposición para ser receptivos a esta experiencia”.

Importante esto de ser RECEPTIVOS: La persona espiritual ha de estar alerta, despierta siempre; Lo “divino” no puede cruzar su camino –dirá Dürckheim- sin que él lo persiga y siga su huella. El trabajo espiritual, la vía iniciática, consiste justamente en abrirnos a esta VISIÓN. Encontrar lo no tangible en lo tangible.

Así aparece el concepto de lo “numinoso”, del que hablaremos luego.

jueves, 26 de agosto de 2010

EL TRABAJO DE COMPRENDER

"La vida es, o debería ser, solamente una lucha por buscar la verdad; pero lo que buscamos es realmente la verdad que ya poseemos. La verdad es mía en la realidad de la vida tal como se me da para que la viva: pero tomar la vida sin pensarlo, pasivamente, tal como viene, es renunciar a la lucha y a la purificción que son necesarias. No se puede sencillamente abrir los ojos y ver. El trabajo de comprender implica no solo dialéctica sino un largo esfuerzo de aceptación, obediencia, libertad y amor".

 Thomas Merton, Conjeturas....171.

domingo, 22 de agosto de 2010

MEDITAR ES TRANSFORMARSE

“La meditación y la vía meditativa son la respuesta obediente a la gran metanoia. Porque “metanoia” significa más que el paso de una existencia egocéntrica a una vida altruista, generadora de amor. Implica desprenderse de una existencia cuyo único fin son las necesidades, exigencias y belleza del mundo profano, para llegar a la libertad de una vida orientada exclusivamente hacia la manifestación del Ser divino.

Ese es el momento en que el hombre no siente ya la llamada a una vida conforme a la exigencia divina como un deber impuesto desde fuera, sino como la realización de una promesa que ha despertado en él. Una vida de acuerdo con lo divino no es una ideología que deja posibilidad a una alternativa. Es, para el hombre, la realización del verdadero Sí.

Meditar quiere decir transformarse. Y aquel hombre que vivía sólo según su naturaleza, mirando, sobre todo, hacia un mundo contingente, se transforma en un hombre nuevo, conscientemente anclado en su Ser esencial. Es libremente llamado a dar su testimonio en el mundo por medio del conocimiento, la creación y el amor.

MEDITACIÓN: APERTURA AL SER ESENCIAL”.

K.G. DÜRCKHEIM

viernes, 20 de agosto de 2010

ABRIR LA PUERTA DEL MISTERIO

Meditación. Con esta etiqueta se pueden comprender y practicar varias cosas: ejercicios de silencio y de calma, o meditación como ejercicio de recogimiento y de interiorización destinado a penetrar en el contenido profundo de un texto o de una imagen sagrados. Se puede meditar para reavivar y regenerar la fe tradicional. Sin duda que todo esto es bueno. Pero la meditación puede y debe ser otra cosa muy distinta: el instrumento de apertura al Ser esencial. De esta forma, el sentido de la meditación es el de un ejercicio iniciático.

Iniciar significa: abrir la puerta del misterio. Nosotros mismos somos ese misterio en nuestro Ser esencial, ya que es la manera en que la Vida divina vive en nosotros y en todas las cosas y que tiende a tomar forma en el mundo a través de nosotros. El Ser esencial no es una simple idea, o un simple objeto en el que hay que creer. Tampoco es el producto de una imaginación piadosa. Es el contenido de una experiencia que no tiene solamente valor empírico, sino carácter de revelación.

El ejercicio y la vida iniciática buscan la unidad con el Ser esencial. Pero este Ser esencial no es “algo” que se pueda encontrar como si fuera un objeto. Está, al igual que toda trascendencia, más allá de lo alcanzable. El carácter sobrenatural y la fuerza transformadora de las experiencias hacen presentir lo que nosotros llamamos Ser esencia. Pero a pesar de ello, Este sigue siendo un misterio, que se retira y enmudece cuando el hombre intenta llegar a Él. Toda fe religiosa implica una actitud de abandono del corazón, en la cual y porque no se intenta descifrar el misterio, éste habla. Unirse al Ser esencial es unirse al misterio. En primer lugar, el hombre debe ser capaz de soportar que el mundo en que vive desaparezca en la noche de su conciencia para que le llegue la luz del gran secreto. Hasta el umbral de esta experiencia, el camino es largo: los contactos o experiencias del Ser, cuya fuerza cambia totalmente al hombre y le transforma por un momento, no deben llevarnos a engaño: son solamente un paso en el gran camino”.

K.G. DÜRCKHEIM

jueves, 19 de agosto de 2010

DÜRCKHEIM, MEDITAR.

Un libro imprescindible para mí, en lo que a literatura de tema espiritual se refiere, es sin lugar a dudas “Meditar, por qué y cómo”, de Karlfried Graf Dürckheim (Mensajero, 1989). Dürckheim nació el 24 de octubre de 1896 en Munich. Participó en el frente en la I Guerra Mundial. Se traslada a Japón donde permanece de 1937 a 1947. A partir de 1950 desarrolla en la Selva Negra, Alemania, el Centro Rutte y la Escuela de Terapia Iniciática. Fue también catedrático de Psicología y Filosofía en la Universidad de Kiel. Falleció en 1988. La editorial que publicó este libro ha ido publicando otros suyos, por ejemplo, “El despuntar del ser. Etapas de maduración” (2009), “Sabiduría y amor. Reflexiones para cada día” (2004), y “Práctica del camino interior. Lo cotidiano como ejercicio” (1994). Si al principio el lenguaje que utiliza este autor puede resultar difícil de comprender, es un problema superable una vez que conseguimos entrar dentro de su cosmovisión. Cualquiera de los libros mencionados puede resultar una lectura fascinante y desafiante a mismo tiempo, porque indudablemente nos abrirá a una nueva comprensión del Misterio de lo Trascendente.

Todo lo anterior sirva como introducción para compartirles algunos textos del primer libro citado. Dürckheim habla de la experiencia del hombre en la modernidad, abocado a un desasosiego interno esencial, que le impulsa a buscar una nueva experiencia de lo Trascendente. La llamada a la meditación supone un cambio de orientación para salir de ese desasosiego, que se da a tres niveles: universal, histórico y personal. En este sentido, la meditación es el camino de la liberación.

Para que el fruto de cualquier trabajo meditativo madure, es preciso que el que medita sea capaz de responder a dos preguntas: ¿Por qué meditar? ¿Cómo meditar? Así, debe distinguir claramente el fin de la meditación y hacerlo nuevamente consciente cada día. Es necesario, mediante un ejercicio perseverante, que domine una técnica, formando de ella una segunda naturaleza que llegue a ser algo tan instintivo como su propia respiración”.

Es decir: MEDITAR ES PRACTICAR SIN DESCANSO. Esto no supone, apunto yo, hacer un determinado ejercicio siempre, sino hacer de la vida cotidiana un ejercicio. Del Meditar, en cuanto ejercicio iniciático, hablaremos en la próxima entrada.

miércoles, 18 de agosto de 2010

SEMILLAS DE CONTEMPLACIÓN

“Avaricia es vivir en la pobreza por miedo a la pobreza”. (San Bernardo)

“Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan” (Proverbio georgiano)

“Ganar un proceso es adquirir una gallina y vender una vaca” (Proverbio chino)

“Las palabras sin afecto nunca llegarán a oídos de Dios” (W. Shakespeare)

“Se necesita sólo de un minuto para que te fijes en alguien, una hora para que te guste, un día para que le quieras. Pero se necesita toda una vida para que lo puedas olvidar”.

“Los ojos no le sirven de nada a un cerebro ciego” (Proverbio arabe)

“Incluso en momentos de total inacción nuestra parte secreta está en activo y aprende” (K.Gibran)

“El que come del fruto del conocimiento, siempre es arrojado de algún paraíso” (William R. Inge)

lunes, 16 de agosto de 2010

El contemplativo que abraza al mundo.

Lo singular, lo que me resulta más atrayente de TM es que, desde su condición de monje trapense (y según nuestros modelos de pensamiento, apartado de la vida, para entregarse a Dios), estuvo al tanto de lo que se cocinaba en el mundo de su tiempo, y fue la voz crítica que, desde la Iglesia callada y profunda, alertó a quienes no veían la contradicción existente entre evangelio y racismo, violencia, guerra y mentira. No faltan aun hoy hombres y mujeres que, buscando la fe, dan la espalda al mundo en que viven; esa fue también, en un principio, la tentación de TM, pero, en su proceso de maduración espiritual, se reconcilió y comprendió que el mundo que había despreciado estaba dentro de él, y necesitaba ser amado, como Dios lo amaba, para ser transformado y redimido. En estos días vuelvo a leer, por segunda vez, uno de los libros de TM que más he disfrutado: “Conjeturas de un espectador culpable”; no llega a ser un “diario”, pero tampoco es un libro de ensayos. Habla de espiritualidad y de política; es TM quien escribe, pero cita a los autores a los que va leyendo. Así lo define: “Este libro consiste en reflexiones personales, intuiciones, metáforas, observaciones y juicios sobre lecturas y sucesos. El material está tomado de cuadernos de notas que he llevado desde 1956. Aunque son personales y coloquiales y representan mi propia versión del mundo, estos apuntes no tienen el carácter íntimo e introspectivo propio del diario espiritual. Ciertamente, aquí no hay nada privado ni confidencial”. Se trata, en definitiva, de una meditación suya acerca del mundo en que vive, la meditación de un ser humano, en su condición de monje contemplativo católico; si esto último le singulariza, no por ello le aparta del conjunto de la humanidad, pues TM no deja de advertirnos a cada momento que, allí donde está, en su atalaya, está siempre “abierto a la vida”, y en solidaridad con el mundo y los hombres y mujeres que habitan en él, sus hermanos.

Para hacernos idea de lo que TM prepara en estas páginas, propongo fijarnos en los nombres propios que se suceden en ella: Kart Barth, Mozart, St. John Perse, Mark Van Doren, poetas brasileños, Ernesto Cardenal, Carlos Andrade, Alfonso Reyes y Neruda, San Benito, Isaac de Stella, Kart Marx, Newman y Fenelón, A.K. Coomaraswamy, Duns Scoto, Etienne Gilson, Albert Schweitzer, Simone Weil, Dalai Lama, Chuang Tzu, Jean Giono, Emmanuel Mounier, Castro, Mao, Kruschev, Juan Crisóstomo,Theilard de Chardin, Romain Rolland, Meister Eckhart, Gandhi. Esto es sólo en la primera parte del libro, y es una muestra de la amplitud de miras del escritor de estas páginas que recomiendo encarecidamente.

 
Una pregunta aparte: ¿Has leído “Juan Cristóbal”, de Romain Rolland? Es uno de los libros que más he disfrutado en mi vida. Inolvidable.

viernes, 13 de agosto de 2010

NUEVOS HORIZONTES

“Hay que admitir que la vida contemplativa oficial tal y como se vive en nuestros monasterios, necesita un replanteo a fondo, porque está aun demasiado identificada con formas de pensamiento que, aunque aceptadas hace quinientos años, resultan totalmente extrañas al hombre moderno”.

“La oración y la meditación tienen que desempeñar un papel importante: abrir nuevas vías y nuevos horizontes. Si nuestra oración es la expresión de un deseo, profundo e inspirado por la gracia, de lograr algo nuevo en la vida (y no sólo una adhesión ciega a lo que siempre hemos conocido y nos parece seguro), Dios actuará en nosotros y a través de nosotros para renovar a la Iglesia, preparando, en oración, lo que aun no podemos imaginar ni comprender”.
Tomado de “Acción y contemplación”, Pág. 87-95.

THOMAS MERTON.

martes, 10 de agosto de 2010

ENAJENADOS

“Quien intente actuar y hacer cosas por los demás o por el mundo sin profundizar su propia comprensión, su propia libertad, integridad y capacidad de amar, no tendrá nada que dar a los demás. No les comunicará más que el contagio de sus propias obsesiones, su agresividad, sus ambiciones centradas en su ego, sus delirios sobre los medios y los fines, sus ideas y prejuicios doctrinarios. No hay nada más trágico en el mundo moderno que el abuso de poder y de la acción, al que se ven arrastrados los hombres por sus imprudencias y errores fáusticos. Nunca hemos tenido tanto poder como ahora y, no obstante, nunca hemos estado más enajenados y alejados del fundamento íntimo del significado y del amor”.
Thomas Merton

lunes, 9 de agosto de 2010

200 y GRACIAS!!!!

A todos los amigos y amigas del blog, gracias por acompañarme y animarme durante todo este tiempo. Doscientos seguidores es un regalo grande para este blog, por eso lo he celebrado renovando el diseño, aunque me ha costado un poco renunciar al anterior. Ustedes dirán si va bien o no, pero lo importante es que sigamos acompañándonos todos con la amistad espiritual de este maestro que es Thomas Merton, y de muchos otros. La vida necesita de este auxilio para que no se convierta en rutinaria o mediocre.Un fuerte abrazo a todos desde La Habana, y mi amistad.

domingo, 8 de agosto de 2010

EL VERDADERO PROPÓSITO


“La verdadera vida cristiana se anquilosa y frustra si se conforma con los puros actos externos del culto, con decir oraciones e ir a la iglesia, con realizar nuestras obligaciones externas y ser simplemente respetables. El verdadero propósito de la oración (en el sentido más personal, así como en la asamblea cristiana) es profundizar la realización personal en el amor, la conciencia de Dios (incluso si a veces esta conciencia se reduzca a un factor negativo, a una ausencia aparente). El verdadero propósito de la meditación (o al menos su aspecto más recomendable para el hombre moderno) es la exploración y el descubrimiento de nuevas dimensiones de libertad, de iluminación y amor, al profundizar nuestra conciencia de nuestra vida en Cristo”.

Thomas Merton

sábado, 7 de agosto de 2010

AUSENCIA Y PRESENCIA

“La oración también debe verse a la luz de otra experiencia fundamental: la ausencia de Dios. Ya que si bien Dios está inmanentemente presente, también es trascendente, lo que significa que Él se halla totalmente más allá del alcance de nuestra comprensión. Ambas, ausencia y presencia, se unen en el conocimiento amoroso que sabe porque no sabe (Expresión tradicional del misticismo). Cada vez es más común que la gente moderna se duela de una sensación de ausencia, desolación e incapacidad siquiera de querer rezar o pensar en Dios. Descartar superficialmente esta experiencia como la muerte de Dios (como si en lo sucesivo Dios ya no viniera al caso) equivale a pasar por alto un hecho muy importante: que esta sensación de ausencia no es algo unilateral; es algo dialéctico e incluye a su contrario, es decir, la presencia. Y aunque se vea afectada por la duda, contiene una profunda necesidad de creer.

A lo que quiero llegar es a esto: la experiencia de la vida contemplativa en el mundo moderno muestra que para muchos hombres modernos, lo más decisivo para la disciplina contemplativa y meditativa y para la vida de oración, es precisamente esta sensación de ausencia, de desolación e incluso de aparente incapacidad de creer. Subrayo la palabra aparente porque, si bien esta experiencia puede ser para algunos extremadamente dolorosa y confusa, capaz de dar lugar a todo tipo de problemas religiosos cruciales, puede muy bien ser un signo de autentico crecimiento cristiano y un punto de evolución decisiva en la fe, para quienes sean capaces de resolver esta cuestión.

La manera de resolverla no consiste en regresar a una etapa anterior y menos madura de la fe, afirmando e imponiendo obstinadamente los sentimientos, aspiraciones e imágenes que eran adecuados para la infancia y la primera comunión. Debemos superar, en un nuevo nivel de meditación y oración, esta crisis de fe y, a través de la experiencia, avanzar hacia una integración personal y cristiana más completa”.

Tomado de “Acción y contemplación”, Pág. 87-95.

THOMAS MERTON

viernes, 6 de agosto de 2010

CELEBRACIÓN Y ALABANZA

“Aunque esta visión interior es un don y no un producto directo de la técnica, es necesaria cierta disciplina que nos prepare a tenerla. La meditación es una de las formas más importantes y características de esta disciplina. La oración es otra. En el contexto de esta conciencia interior de la presencia directa de Dios, la oración se convierte no tanto en una cuestión de causa y efecto, sino más bien en una celebración del amor. A la luz de esta celebración, lo que resulta más importante es el amor propiamente dicho, el agradecimiento, la aceptación de la incondicionada y abundante bondad del amor que proviene de Dios y que Le revela en Su mundo.
Esta conciencia interior, esta experiencia del amor en tanto que presencia inmediata y dinámica, tiende a alterar nuestra perspectiva. Tenemos una visión algo diferente de la oración petitoria.

La vida contemplativa no ignora la plegaria petitoria, pero tampoco le da excesiva importancia. El contemplativo reza con intensiones determinadas cuando se siente fuerte y espontáneamente inspirado a hacerlo, pero su propósito formal no es estar pidiendo esto o aquello durante todo el día.

La celebración y la alabanza, la atención amorosa a la presencia de Dios, adquiere mayor importancia que pedir y recibir cosas. Esto se debe a que nos damos cuenta de que en Él y con Él todo el bien se halla presente para nosotros y para la humanidad: si ante todo buscamos el Reino de los Cielos, todo lo demás nos será dado por añadidura”.
Tomado de “Acción y contemplación”, Pág. 87-95.
THOMAS MERTON

martes, 3 de agosto de 2010

DESPERTAR A UN NUEVA CONCIENCIA

“Cuando hablo de vida contemplativa no me refiero a la vida institucional de los claustros, a la vida organizada de oración… estoy hablando de una dimensión especial de la disciplina y experiencia interiores, de cierta integridad y plenitud del desarrollo personal, que no son compatibles con una existencia puramente externa, enajenada y sumamente ocupada. Esto no quiere decir que sean incompatibles con la acción, con el trabajo creativo, con el amor dedicado. Al contrario, todo esto va junto. Cierta profundidad de experiencia disciplinada constituye la base necesaria para una acción fructífera. Sin una comprensión humana más profunda proveniente de la exploración el íntimo fundamento de la existencia humana, el amor se hace superficial y decepcionante.
Tradicionalmente, las ideas de oración, meditación y contemplación se han asociad con esta profundización de nuestra vida personal y con esta expansión de la capacidad de comprender y servir a los demás”.

“Si sólo nos comprometemos en nuestra existencia superficial, en los actos externos, y en las triviales preocupaciones de nuestro ego, somos infieles a Dios y a nosotros mismos. Para alcanzar una verdadera conciencia de Él, así como de nosotros mismos, debemos renunciar a nuestro ser egoísta y limitado para entrar en una existencia totalmente nueva, descubriendo un centro íntimo de motivación y amor que nos haga vernos, y verlo todo, bajo una luz totalmente nueva. Llámesele fe, dígasele, en una etapa más avanzada, iluminación contemplativa; llámesele el sentido de Dios o incluso la unión mística: todos estos son aspectos y niveles diferentes del mismo tipo de realización: el despertar a una nueva conciencia de nosotros mismos en Cristo, creados en Él, redimidos en Él, y que hemos de ser transformados y glorificados en y con Él”.

Tomado de “Acción y contemplación”, Pág. 87-95.
THOMAS MERTON.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.