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sábado, 12 de enero de 2013

EL DESIERTO SONORO



LA HUIDA A EGIPTO



Por todos los rincones de la ciudad invernal

Hierro en escuadrones resuenan por las calles;

La policía de Herodes

Escalofría las sombrías escaleras de los edificios

 Y los negocios por hacer.



No mires atrás a tu comarca estrellada,

Ni oigas qué rumores pululan por lo oscuro

Donde la sangre desciende por esas paredes sacras,

Ni hagas una bendición infantil con Tu mano

 Hacia esta ardiente espiral de almas gozosas.



Ve, niño de Dios, por el desierto sonoro

 En que, con ojos de llama,

 Los leones vagabundos guardan tu camino de todo daño.



Thomas MERTON, “Veinte poemas”, Madrid, 1953.

 (Traducción: José María Valverde)

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.