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lunes, 28 de enero de 2013

SENTARSE EN SILENCIO

 "En la leyenda de la hermosa
mañana del Maestro Eckhart, donde relata el encuentro del  maestro con el pobre, leemos: Es posible que seas un santo, hermano, pero, quién te ha santificado? Y la respuesta dice: He sido santificado por el tiempo que he pasado sentado, en silencio, por mis nobles pensamientos y por mi unión a Dios. Lo primero que cita es el sentarse en silencio. En la edad media se sabía todavía de esa fuente purificadora, inagotable, que es el silencio y que es el sentarse, en una calma perfecta. Más tarde, en gran parte de Occidente, se ha perdido ya esa sabiduría del poder purificador del silencio y del ejercicio del silencio. En Oriente se ha mantenido hasta hoy la tradición de preparar al hombre, mediante ejercicios de silencio, a abrirse a la Trascendencia. Incluso cuando, como en el ejercicio del tiro con arco, la lucha con sable, la lucha atlética, la pintura o el adorno floral, la práctica se refiere a una obra o actividad exterior, es decir, a un contenido preciso, en el fondo no se trata sino de preparar una disposición interior".

Karlfried Graf Dürckheim
Práctica del camino interior
Mensajero,1994.


1 comentario:

Sol dijo...


El silencio interior es el más difícil, el previo o posterior a los buenos pensamientos que cita aquí el autor. Lo buscan y encuentran los orientales, como se describe aquí, mientras nosotros estamos llenos de ruido exterior, y sobre todo de ruido interior. Si intentamos alcanzarlo, estaremos avanzando hacia la paz interior, en comunión que no tiene que ser verbal, con los otros y el universo

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.