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viernes, 11 de enero de 2013

TODA LA GRACIA SURGE...

"Ven del cuadrante donde duerme el trueno
 y deja que la compasión de esos ojos
derrote a todos los ejércitos
 de nuestro millón de peligros
 aquí donde yacemos asediados.
 Porque tú abres los tesoros del Bosque sangrante.
 Tú sostienes las llaves de la misa
 y las cerraduras del Calvario,
 y Toda la Gracia surge de las fuentes de tu ruego". 
(Poemas) 


"Muéstranos a tu Cristo, María, después de nuestro destierro, sí; pero muéstranoslo  también ahora,
muéstranoslo aquí,
 mientras aun somos peregrinos"
(M7C) 

Thomas Merton. 

3 comentarios:

Alma dijo...

Toda la gracia es, se crea y surge dentro de nosotros. Porque somos sagrario donde corre sangre de Cristo... Cuerpos con corazones de Jesús vivo... Si nos sintiéramos así y, sobre todo, si viéramos así a los otros... Ay, entonces, como decimos los españoles ¡otro gallo cantaría!
El poema es bello, reflejo de la psique de Merton.

Entre Alas Blancas dijo...

Thomas y compañeros...para mí la Gracia es el corazón abierto. Todo yace en el corazón!!!

Manuel dijo...

LO QUE ESCRIBÍ SOBRE LA DEVOCIÓN DE MERTON A MARÍA, EN este blog, en el 2007:

Esta tarde estve caminando por el claustro de esta hermosa casa mientras leia y releia a Thomas Merton, y volvi a tropezar con texto referido a María que me gustaría compartir:
¨A primeros de mayo pienso que María está llegando a ser el todo de mi vida interior. Cuanto más le dejo todo a ella, tanto más simple se vuelve todo y tanto más fácilmente me muevo. Y esta manana estaba leyendo cosas maravillosas en Adam de Perseigne acerca de que María es el ¨camino¨. Lo es. A través de ella llegamos rápidamente....a todo.
En Misa apenas he sido capaz de pensar más que en Nuestra Senora. O eso, o me sumo en las profundidades donde se encuentra a Dios solo. Pero esto es, implicitamente, estar ocupado con ella, porque ella es el camino hacia allí. No obstante, no digo que yo haga todo esto fácilmente. Estoy rodeado de distracciones y, sin embargo, a pesar de todo, me siento atraido por este amor por ella.
Cada vez abandono más todo lo mío que pueda parecer ¨tecnica¨de oración para entregarme a su misericordia, dejándome mover y guir por ella, convencido de que ella es la única, por decreto y con permiso de Dios, que puede ayudarme en mi impotencia¨.
Por qué les comparto este texto? Porque me suscita ciertas perplejidades en cuanto a mi modo de enteder la fe y el lugar que María ocupa en ella. Otras veces he comentado acá que fue Merton quien me ayudó a crecer en mi especial amor a la Virgen, pero en este texto que les comparto y que fue escrito e mayo de 1949 Merton hace algunas afirmaciones que, francamente, no puedo entender o no comparto, en referencia al lugar que ocupa María en la vida espiritual. Tal vez sea que no capto todo lo que significa o está sacado de un contexto mayor que no está a mi alcance. Tal vez. Pero aun así he querido compartirles y comentarles.
Lo primero que hecho en falta en la mención a Cristo en este texto. Se hacen afirmaciones marianas que yo sólo aplicaría a Jesús: ël todo¨, el camino¨ , ëntregarme a su misericordia¨. Siento que aquí se sustituye la única mediación de Cristo ante Dios, por la mediación de María.
No sé. Tal vez soy muy susceptible al respecto en este tema. Soy muy cristocéntrico. aunque esta palabra le cause cierta molestia a algunos. Y soy, como mi madre fundadora, Teresa de Jesús, defensor de la necesidad de la humanidad de Cristo en todo momento de la vida espiritual.
Que me perdone, Merton, mi maestro, pero esta vez he querido acercarme a él de un modo más polémico.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.