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lunes, 21 de enero de 2013

JULIANA DE NORWICH



 "Dios quiere que sepamos cuatro cosas. Primero, él es el fundamento de quien nos viene la vida y la misma existencia. Segundo, él nos protege con su fuerza y su misericordia mientras estamos en pecado, en medio de nuestros salvajes adversarios. Y nosotros mismos somos los que nos arriesgamos,  porque les damos oportunidad de que nos ataquen y somos ignorantes de nuestra pobreza. Tercero, es él quien cortésmente nos salvaguarda y nos alerta cuando vamos desencaminados. Cuarto, Dios nos espera con paciencia y no se enoja ni se vuelve huraño, porque lo que más quiere es que volvamos a él, y que estemos unidos a él por el amor con el que él mismo ya se ha ligado a nosotros. Por el discernimiento y la gracia, tomamos conciencia de nuestro pecado, pero esa toma de conciencia no nos hiere ni nos hace perder la esperanza. Porque por este humilde conocimiento, seremos separados de todo lo que no es Dios, con el remordimiento y la gracia. Por fin, Jesús nos curará totalmente y nos unirá a él. Él ha tenido la previsión de proveer esta ruptura y esta sanación, para todos, de modo que los santos más destacados puedan ver su pecado y su pobreza junto conmigo. Y yo, la más pequeña del pueblo de Dios, hallo consuelo junto con los más grandes. Así se une Dios con nosotros en la caridad". (Juliana de Norwich).

5 comentarios:

Jordi Morrós Ribera dijo...

Leída en inglés esta autora todavía es más penetrante: "Knowledge of God and knowledge of self are inseparable: we may never come to the knowing of one without the knowing of the other. "God is more nearer to us than our own soul", and "in falling and rising we are ever preciously kept in one love."

Todo un programa de vida en estas breves citas.

Bosque dijo...

Uno de los dones que hay que celebrar en la vida es el pluralismo de interpretaciones y la diversidad de efectos que produce un mismo texto en cada persona. O lo que es lo mismo. La maravilla de que existan tantos caminos espirituales, como caminantes transitan la vida.
A mi, en concreto, estos párrafos de Juliana me resultan opresores, no me ofrecen luz, sino más bien lo contrario. No sabría decir porque, como,muchas veces ocurre no se conoce la causa, pero se conoce bien el sentimiento que nos produce algo o alguien. Pequeños misterios del alma.
En fin, que no no "conecto" con la forma, con el lenguaje.
Tampoco sé lo que dios quiere o no quiere que sepamos. Si algún día lo sé, creo que confundiré a Dios con otra cosa.
Una gran mística inglesa, desde luego. Pero la mística de los siglos XIV-XVI, tiene un contexto. Y ese peso pasa factura a la hora de identificarse plenamente con una texto, sobre todo religioso. Habrá párrafos o ideas puntuales que puedan suscitar una empatía, pero es muy difícil una conexión general. En mi caso, es así. Pero, como ya he dicho, afortunadamente " cada persona es un mundo".

Susana Topasso dijo...

A mí me llega mucho Juliana pues habla concretamente de que no hay necesidad de separar lo mundano de la experiencia de Dios. Que Dios ha dispuesto todo para nuestro bien y utiliza nuestro modo de sentir para llevarnos nuevamente a El cuando perdemos el camino. NO DEBEMO PREOCUPARNOS POR NADA. El ya lo hace todo perfectamente. Nos pide CONFIAR y AMAR. Gracias. Un abrazo grande desde Buenos Aires y los invito a visitar mi blog

www.susanatopasso.blogspot.com

Sol dijo...

¿No es Juliana de Norwich la que dice que "todo es para bien"?. En la sabiduría popular, se traduce en "no hay mal que por bien no venga". Ambos nos ayudan a entender que no se trata de "conformidad", sino de aprender de lo ocurrido.
Allá iré a visitar tu blog, Susana. Gracias por la invitación.

Sol dijo...


Gracias Jordi, por tu cita, leída en inglés, efectivamente, más elocuente, y gracias Bosque, por tu reflexión, aunque no comparta en todo lo que dices. Son dos buenas pistas para empezar el día.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.