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lunes, 7 de enero de 2013

ESPIRITUALIDAD DE EVASIÓN.

"Ya no le está permitido al cristiano dedicarse seria y honestamente  a una espiritualidad de evasión... que rehuse tener en cuenta la inexcusable implicación de todos los hombres en los problemas y responsabilidades de esta era... La pasividad ya no cuenta como fe o abandono. La falta de interes por el desesperado destino del ser humano es síntoma de insensibilidad culpable, de una deplorable incapacidad de amar. En modo alguno puede pretender ser cristiana. Ni siquiera es auténticamente humana".

Thomas MERTON, Vida y santidad, 118.

1 comentario:

Alma dijo...

La espiritualidad de los cristianos es una forma de vivir la vida. La forma que es coherente con el Evangelio.
Por otra parte, desde el punto de vista de una teología sana y coherente no se puede hablar de lo «natural» y de lo «sobrenatural», de lo humano y lo divino, como dos planos separados y, menos aún, como dos realidades contrapuestas y enfrentadas la una a la otra, sea cual sea la explicación que se le quisiera dar a semejante separación y enfrentamiento. Todo el dinamismo humano, ya desde esta vida, está radicalmente invadido, penetrado, transido por lo sobrenatural y lo divino.
Se trata de que, al vivir intensamente la espiritualidad, nos vamos a realizar en plenitud y vamos a ser más plenamente nosotros mismos. O, dicho de otra manera, la espiritualidad, bien entendida y mejor practicada, nos lleva derechamente al logro de nuestra humanidad y, por eso mismo, a llenar y cumplir nuestras aspiraciones más profundas.
Una espiritualidad que sigue a Jesus, nos lleva a actuar en su linea: se puso absolutamente de parte de todas las víctimas del sufrimiento humano, fuera cual fuera la razón de ese sufrimiento. Esto es lo que explica por qué Jesús se enfrentó a una religión, a unos sacerdotes, a una institución sagrada que, en lugar de aliviar el sufrimiento humano, lo que hacían era provocarlo y agravarlo.
Esa es la espiritualidad que nos hace cada día más libres y más disponibles, en definitiva, más humanos. Para así intentar, en la medida de nuestras posibilidades (las de cada cual), disminuir y aliviar el sufrimiento de tantas víctimas del egoísmo, de la injusticia, de la opresión, de la insolidaridad y de la deshumanización, cosas que por todas partes brotan en este mundo.
José María Castillo, "Una espiritualidad para insatisfechos"

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.