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miércoles, 13 de marzo de 2013

CASTILLO INTERIOR... Tercera Morada.

"Para aprovechar mucho en este camino y subir a las moradas que deseamos, no está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho, y así lo que más despierte a amar, eso hagan". (Santa Teresa)

 Estamos aprendiendo a conocer y amar a Jesús. Tenemos la certeza de su amistad, pero Él quiere que respondamos a ese amor y le sigamos. Este es un  camino de amistad verdadera e incondicional. Por ello debe uno estar dispuesto a renunciar a todo aquello que interfiera en esa amistad. En esta etapa del camino aprendemos a orar y meditar más profundamente, entrando más adentro de nosotros. Jesús invita a conocerle, llevando con nosotros nuestras miserías y grandezas. Compartiremos su manera de vivir y nuestra amistad saldrá fortalecida. Es importante aquí ser humilde y transparente con Jesús. Caminar en verdad.

CONSEJOS:
1. Medita acerca del joven rico (Mateo 19, 16-22). No se puede regatear con Jesús sin salirse del Castillo interior.
2. En tu oración, habla a Jesús y díle de tu deseo de amistad con Él, de tus propósitos de seguirle.
3. En la oración trata de entrar más adentro de tí, recoge tus sentidos.
4. Piensa que el Reino de Dios está dentro de nosotros, dentro de tí. Busca el cielo que hay en tu interior.
5. También al mirar dentro de tí verás sombras y miserias; no temas, míralas con Jesús, que su mirar es amor. Acércate a los sacramentos, frecuenta aquellos lugares que te inviten a orar.
6. Desecha las máscaras, crece en humildad.
7. Busca modos concretos de servir a tu comunidad y a las personas de tu entorno.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.