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sábado, 23 de marzo de 2013

SEMANA SANTA



La Semana Santa es como un arquetipo de nuestra propia autorrealización humana. Ese camino a la plenitud, a la felicidad, a la santidad o a la VIDA se desarrolla en cuatro etapas:
1- Aceptación (Jueves santo)
2- Abandono (Viernes santo)
3- Unificación (Sábado Santo)
4- Renovación (Pascua)

Quiera Dios que la celebración gozosa de estos misterios vivificantes de nuestra fe nos DESPIERTEN de este sueño de mediocridad, de conformismo, de miedo, de falta de esperanzas, de pecado y pasividad, de sensualismo y de idolatría, para
hacernos VERDADEROS Y ALEGRES TESTIGOS DE LA VIDA, Testigos de Cristo, vivo y resucitado, en cada uno de nosotros. 

El EVANGELIO es un potente estímulo para DEFENDER LA VIDA frente a los poderes de muerte que tienen su fundamento en el pecado de la humanidad (Egoísmo, violencia, mentira, afán de poder y de riquezas), y motivados por las palabras del nuevo obispo de Roma, construir una Iglesia pobre, y para los pobres.

 Como a Lázaro, hoy Jesús nos llama también a nosotros a salir de los sepulcros; nos dice, a cada uno: “Levántate y anda”. Vive, busca la Verdad, sirve a tus hermanos. 
Vivir es un mandamiento básico para nosotros; lo reconoció hace cientos de años Ireneo de Lyón, con una frase que es antológica en teología:
 “La gloria de Dios es el hombre vivo”.
Gracias, Señor, por esta Cuaresma; ayúdanos a vestirnos de fiesta en esta Pascua, para contigo CELEBRAR LA VIDA.
Amen.

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.