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domingo, 31 de marzo de 2013

LA NOCHE DE LA VIDA


En el templo en penumbras suena como trompeta el Pregón Pascual: los cirios en alto, el corazón rebosante de gozo.  Nos sentimos parte de la Iglesia que espera, y así lo expresamos en la oración. Luego, sentados, escuchamos las palabras que narran la historia de un Dios creador, un Dios que llama a buscar siempre lo nuevo, un Dios liberador, enemigo de toda esclavitud, un Dios que promete  no arrepentirse nunca de su alianza con nosotros. 
 Y entonces a toda voz gritamos ¡Gloria! Se encienden todas las luces, y suenan las campanas. 
Somos un pequeño resto en medio de la noche, en un mundo que duerme, y sin embargo tenemos esperanza, porque la Luz va delante de nosotros. El apóstol nos habla del sentido de nuestro bautismo, y tras un Aleluya movido y palmeado el Evangelio proclama: 
 “No tengan miedo”.
 
Esta es la noche de la fe. 
No hay otra como esta. 
Es la noche santa de la Resurrección, 
la noche santa de la Vida.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.