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viernes, 6 de septiembre de 2013

CONTEMPLATIVOS PARA UN MUNDO NUEVO

"Cuando la oración contemplativa o la oración de conciencia se convierte, no en algo que simplemente hago una que otra vez o regularmente, sino en algo que soy continuamente, entonces necesariamente eso me impulsa a la acción. Algunas personas creen que la contemplación llama a una soledad cada vez más profunda -y con frecuencia eso sucede-; pero muchas veces llama precisamente a lo contrario: me llama a salir de la soledad para ponerme al servicio de mis hermanos y hermanas. Porque si la contemplación me da la alegría de ser uno con todas las cosas en la "oculta realidad del amor inexplicable", también me impulsará a hacer que pueda ser conocida. La única forma de realizar esto es cortando todas las ilusiones que separan a las personas y perpetúan la fantasía del dualismo y del apartheid espiritual.
 Recordemos que, cuando Jesús murió, el velo del templo se rasgó. Ese velo había sido colocado ahí para separar el lugar santísimo (la parte de Dios en el templo) del lugar santo (la parte humana del templo). Necesitamos arrancar los velos que separan a Dios de su creación y a la creación de Dios. Pero hay algo más. El lugar santo estaba separado del patio de la gente. Necesitamos quitar también todos los engañosos velos que nos separan a los unos de los otros, para que así podamos tener conciencia de que somos una sola cosa con los demás. Necesitamos rescatar al mundo del apartheid espiritual.
Necesitamos trabajar juntos para crear un mundo en donde unas personas no tengan que atropellar a las otras para sobresalir. Un mundo en que no se manipule a las personas. Un mundo en que la pobreza, la crueldad, el terrorismo, el conflicto y la guerra se conviertan en oscuros recuerdos de un pasado abandonado, y no en unas realidades que se sufren en el presente. Un mundo en que la autoridad del Estado y de la Iglesia esté al servicio de las personas y ya no las opriman ni hagan más penosa su vida".

William H. Shannon
"Silencio en llamas"


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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.