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viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Cristo ha nacido hoy… es NAVIDAD!

 
En Navidad, más que nunca, conviene recordar que no tenemos más luz que Cristo, que nos ha nacido hoy.
Recibamos a Cristo para que con toda verdad seamos “luz en el Señor” y para que Cristo brille no solo para nosotros, sino por medio de nosotros, y para que podamos arder todos en la dulce luz de Su presencia en el mundo: quiero decir, Su presencia en nosotros, pues somos Su cuerpo y Su santa Iglesia.
Cristo, luz de luz, ha nacido hoy, y puesto que ha nacido para nosotros, ha nacido en nosotros como luz, y por tanto, los que creemos hemos nacido hoy a una nueva luz. Eso es decir que nuestras almas han nacido a nueva vida y nueva gracia al recibirle a Él, que es la verdad.
La Iglesia nos sumerge en la Luz de Dios que brilla en la oscuridad del mundo, para que seamos iluminados y transformados por la presencia del Salvador recién nacido.
Toda la Bondad, todo el Amor, y toda la Misericordia, toda la Amabilidad del gran Dios, han aparecido ante nosotros en Cristo.
Ha abrazado nuestra pobreza y nuestra pena por amor a nosotros, para darnos Su riqueza y Su gozo. Si deseamos ver a Cristo en Su gloria, debemos reconocerle ahora en Su humildad.
Cristo ha nacido hoy en nosotros, para que aparezca al mundo entero por medio de nosotros. Este día es el día e Su nacimiento, pero todos los días de nuestras vidas mortales deben ser manifestación suya, EPIFANÍA suya, en el mundo que Él ha creado y redimido”.

 
Thomas Merton

miércoles, 22 de diciembre de 2010

AL FINAL DEL ADVIENTO...

-I-
Lo primero, el SÍ de Dios al mundo. Lo necesario, lo vital, el SÍ del hombre y del mundo, a través del hombre, a Dios. El hombre es el encargado del mundo, su administrador. Ha de ponerlo todo al servicio de sí mismo, pero no como dueño, sino como quien ha de rendir cuentas, es decir, responsablemente, pues fue creado libre. En el último domingo de Adviento, aparece MARÍA como figura de ese SÍ necesario, liberador, que lo creado ofrece a su Creador. María es la mujer del Adviento, la que se atreve a esperar, más allá de realidades concretas y turbadoras. Me atrevo a decir que ella es la mujer que sueña, la que ofrece un modelo para el "alma" que acepta entrar en una senda de renovación y encuentro con el Otro, el Infinito, el Inconmensurable. Dice San Bernardo que toda la creación aguardaba expectante la respuesta de María. Pero María no es básicamente la figura única, sino la figura integradora de un SÍ progresivo, un SÍ creciente, un SÍ amoroso; es el asentimiento de una Humanidad que es toda ella Cuerpo de Cristo sin saberlo. María es por eso también imagen de la Iglesia, que también ha de trocar el No en SÍ, que ha de descubrirse día tras día llena de Gracia, y permitirle a su Señor que la transforme nuevamente en lo que Él quiere.
Nosotros también esperamos con María, con la Iglesia, con la Humanidad; anhelamos la novedad de Dios.
¿Encontrará lo nuevo espacio en nosotros?

 
-II-
Se trata de ponerse en camino para salir al encuentro de Cristo que viene. Se trata de un DESPERTAR, para que no nos sorprenda lo que está por venir. Se trata de mantenerse en pie ante el Hijo del Hombre. Estas y muchas otras imágenes, bíblicas, nos ayudarán a preparar un lugar en nuestra vida para CRISTO QUE VIENE. Necesitamos ENSANCHAR EL CORAZÓN, deshacernos de trabas, prejuicios, temores, y SOÑAR CON FUERZA.
He pensado que ISAÍAS desde muy lejos en el tiempo soñó a Jesús.
Luego, JUAN BAUTISTA le preparó el camino, hablando cuando nadie quería escuchar.
Finalmente, MARÍA se ofreció a sí misma para la obra final, Y ENTONCES EL VERBO SE HIZO CARNE.

-III-

Nosotros podemos TRABAJAR POR LA ESPERANZA del mismo modo:
-Soñando como Isaías.
-Preparando el camino, como el Bautista.
- Poniendo la "carne" como María.
Entre unos y otros construimos el Reino.
PERO, dice Juan: "Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron".
DIOS ESTÁ SIEMPRE AHÍ, pero no le vemos. Estamos ciegos, sordos, mudos. Estamos dormidos.
Jesús nos llama a la vida, que brota de nuestra carne bendecida, la que Él bendice. NECESITAMOS LA FE, que mueve montañas. NECESITAMOS LA ESPERANZA, que abre caminos. NECESITAMOS EL AMOR, que, dice el poeta, "convierte en milagro el barro".

martes, 21 de diciembre de 2010

HOMBRE COMO NOSOTROS

“Nuestra incorporación al misterio de Cristo, el don de la vida divina, es una pura manifestación de la caridad de Dios hacia nosotros. En esto es caridad… en que Él nos amó primero. Nunca podemos trepar hasta Él; Él ha de bajar hasta nosotros. Eso es lo más importante en el misterio de Adviento: el descenso de Dios a nuestra bajeza, por puro amor, no por ningún mérito propio. La Divina Misericordia es evidente sobre todo en la ternura con que el Dios infinito atempera la fuerza de Su luz a la debilidad de nuestros ojos y se hace hombre como el resto de nosotros”.

 
Thomas Merton

sábado, 18 de diciembre de 2010

ESPERAR CON MARÍA

Desde hace ya varios años, desde mis tiempos como párroco en la catedral de Matanzas, ciudad situada a unos 100 kilómetros de la capital cubana, acostumbro inaugurar los días navideños con una celebración mariana el 18 de diciembre, invocando a la madre de Jesús con el título de Nuestra Señora de la Esperanza. No hay título más apropiado y más hermoso para la Virgen en Adviento, Madre de Nuestra Esperanza. En el cuarto domingo de este tiempo litúrgico la figura de María de Nazaret cobra especial relieve: ella es la que acoge en su seno fecundo el proyecto de Dios, y con su confianza, su asentimiento, su fidelidad, se hace cooperadora de lo Divino. La imagen de María, que gozosamente espera un hijo, es el símbolo más claro de que siempre hay un mañana. La mujer sabe que tras los dolores del parto llega la alegría de una nueva vida, desbordando futuro. Así entramos en la Navidad: confiando, anhelando, acogiendo, ofreciendo. Así queremos recibir también el nuevo año. Así tendríamos que vivir siempre, como quien se sabe fecundo, portador de vida. Imagino a María, sentada junto a José, al calor de una lumbre, en medio de la noche, contemplando un cielo repleto de estrellas. Ella toma la mano de José y la pasa por su vientre hinchado. ¡Qué gozo pensar en el hijo que va a nacer! Porque, más allá de toda vicisitud, un hijo es un don para el mañana, y todo don ha de ser motivo de alegría y de alabanza.

María y José saben que Dios les ha bendecido, y esperan.
Es humano sentir cierta inquietud ante el futuro que les aguarda, pero no sienten miedo. El hijo por nacer aparta todo temor de sus corazones.
Dios ha hecho una promesa, y ahora la misión es ESPERAR.

jueves, 16 de diciembre de 2010

ESPERANZA

“El ancla en la ventana de la iglesia Antigua Sión, antes de que en 1924 o 1925 fuese destruida por un incendio: tal es el símbolo más antiguo del cual recuerdo haber sido consciente. Me impresionó cuando yo apenas tenía siete o tal vez ocho años de edad, pero no podía saber por qué estaba en la ventana de una iglesia. Tal vez yo ni siquiera sabía qué era. Sin embargo, yo había visto ese símbolo en algún lugar al cruzar el océano (y yo deseaba ser un marino). En cualquier caso, había un ancla en una ventana y yo era consciente de ello. Me he olvidado de casi todos los demás detalles de la iglesia, excepto tal vez un águila en cuyas alas extendidas descansaba la Biblia, aunque tampoco de esto estoy completamente seguro. ¿Hubo allí realmente un águila de ese tipo? Existiera o no, lo importante es que el ancla es un símbolo de esperanza. Esperanza es lo que más necesito yo. Y lo que el mundo necesita más”. (30 de octubre de 1961)
La esperanza es siempre sumamente necesaria, en especial allí donde todo, desde un punto de vista espiritual, parece desesperanzado. Esto es así, precisamente, en la confusión de la política. Esperanza contra toda esperanza de que el hombre sea capaz de desarmarse y de cesar en sus preparativos para la destrucción y de aprender en definitiva que cada uno debe vivir en paz con su hermano. Nunca hemos estado menos dispuestos a hacer esto. Es algo que debemos hacer, y todo lo demás es secundario con respecto a esta necesidad ineludible del hombre”. (27 de noviembre de 1961)

Thomas Merton
"Diarios"

lunes, 13 de diciembre de 2010

A propósito de SAN JUAN DE LA CRUZ.

A propósito de la memoria solemne en el Carmelo de San Juan de la Cruz, mañana día 14, traigo unas citas de Thomas Merton en su libro “Ascenso a la Verdad”, recientemente editado por LUMEN.

“No bien acceda el lector a la sustancia de este libro, comprenderá por qué fue dedicado a Nuestra Señora del Monte Carmelo. Primordialmente, se ocupa de la doctrina del teólogo carmelita san Juan de la Cruz. Por otro lado, bajo su título (entre otros) de Nuestra Señora del Monte Carmelo, la Santísima Virgen es venerada como patrona de los contemplativos y, sobre todo, de quienes tratan de compartir con otros los frutos de su contemplación. El propósito de la Orden fundada en su honor consiste en capacitar a sus miembros para que, bajo la guía de Nuestra Señora, alcancen la cúspide de la contemplación, y para que conduzcan a otros hacia idéntico fin, auxiliados por su intercesión.
No existe miembro de la Iglesia que no le deba algo al Carmelo. Pero hay pocos que deban tanto a los santos del Carmelo y a su Reina como quien escribe. Sobe todo, por así decirlo, este libro fue escrito bajo su dirección y tutela. Problemas técnicos difíciles y otros obstáculos se diluyeron súbitamente después de la festividad de san Juan de la Cruz en 1950 cuando, entre otras gracias, el autor obtuvo una reliquia preciosa del gran místico del Carmelo. A partir de allí la travesía fue relativamente serena y el autor siente la impresión de que su manuscrito final alcanzó la etapa de publicación de manera totalmente inesperada, no debido a sus capacidades sino a pesar de sus limitaciones”.

 
Merton reconoce la influencia que los santos del Carmelo han ejercido en su camino espiritual, y en casi todos sus libros aparece alguna referencia sobre estos. Pongamos algunos ejemplos: en sus “Diarios”, y en particular en “El signo de Jonás”; en “Cuestiones Disputadas”, en “La experiencia interna”. A propósito de Juan de la Cruz también apunta TM en "Ascenso a la Verdad":
“Fuera de su nativa España, San Juan de la Cruz nunca fue un santo muy popular. Su doctrina es considerada como “difícil”, y le exige a los demás la misma austeridad intransigente que él practicó durante su vida entera. Sin embargo, un estudio más ceñido a su doctrina, como el que hemos intentado, probaría que san Juan de la Cruz poseía todo el equilibrio, la prudencia y la “discreción” que caracteriza a la más elevada santidad. No es un fanático aplicado a sobrecargar a sus subordinados con fardos insoportables que acabarían por reducirlos a ruinas morales y físicas. Las exigencias que formula son inflexibles en lo esencial pero flexibles en sus aspectos accidentales. Su único propósito consiste en situar al hombre entero, cuerpo y alma, bajo la guía del Espíritu de Dios. En la práctica, san Juan de la Cruz se opuso inexorablemente al formalismo y la inhumanidad de quienes comparaba con “herreros espirituales” que martillaban violentamente las almas de sus víctimas para hacerlas calzar en algún modelo convencional de perfección ascética. Sabía muy bien que este tipo de ascetismo era uno de los más defectuosos, porque a menudo era una manifestación de incorregible orgullo espiritual. La claridad y la lógica de este carmelita español, sumada a su insuperable y experimentado conocimiento de las cosas de Dios, lo sitúan de lejos como uno de los más grandes y más confiables de todos los teólogos místicos”.

viernes, 10 de diciembre de 2010

10 DE DICIEMBRE

10 de diciembre: fecha fundamental en la biografía de Thomas Merton. Un día como este llegó TM a las puertas de Getsemaní para pedir la entrada en el monasterio trapense. Un día como este también, pero de otro año, 1968, moría Merton en otro continente, Asia, al que había acudido para participar en un encuentro de superiores mayores. Las fechas también tienen su misterio, y me resulta inevitable reflexionar en esta coincidencia: dos momentos cruciales de su biografía, dos puertas, que se abren o se cieran, según la perspectiva con que lo veamos.
Hoy también se celebra el día de los derechos humanos, y anoche, mientras celebraba la Eucaristía, escuchaba los gritos de una multitud enardecida que rodeaba a un grupo de personas que se manifestaban en contra del gobierno cubano.
 Celebrar Adviento supone también solidarizarse con todos los que, en cualquier lugar del mundo, sueñan con nuevos espacios de libertad y comunión.

jueves, 9 de diciembre de 2010

MISTERIO DE ADVIENTO

“El misterio de Adviento se centra en el hecho de que Dios está ahora presente en el Hombre, y los hombres serán juzgados conforme a su aceptación de esta verdad crucial, en todas sus consecuencias. Lo que hacemos al hombre, se lo hacemos a Cristo. Lo que le hacemos al hombre, se lo hacemos a Cristo, el hombre-Dios. De ahí la tragedia de los desórdenes e injusticias actuales. No es sólo que impidan a los hombres hacerse uno en Cristo, sino más bien que desgarran en pedazos a la humanidad, cuando, en el Misterio de Adviento, el hombre ya es uno en Cristo”.

Thomas Merton.
Tiempos de celebración”, 103.

domingo, 5 de diciembre de 2010

ADVIENTO

¡Encanten, Oh cielos, estas noches de invierno
Con vuestra pereza, y sean perfectos!
Vuelen más vívidos en la ardiente tiniebla, mudos meteoros,
Y desaparezcan.
Tú, luna, baja lentamente,
Esta es tu plenitud.
Los cuatro caminos blancos parten en silencio
Hacia las cuatro partes del universo estrellado.
El tiempo cae maná en los rincones de la tierra invernal.
Nos hemos hecho más humildes que las rocas,
Más veladores que las colinas pacientes.
Encanten con vuestra pureza estas noches de Adviento
Oh esferas sagradas,
Mientras las mentes, dóciles como bestias,
Permanecen junto a casa entre el dulce heno;
Y las inteligencias están más silenciosas que los rebaños
Que pacen a la luz de las estrellas.
Oh, viertan vuestra tiniebla y vuestra claridad por vuestros
Solemnes valles,
Oh cielos, y viajen como la Virgen suave,
Hacia el sublime asiento de los planetas,
¡Oh, luna llena, callada como Belén!

Thomas Merton
""Veinte Poemas"
Adonais, 1953.

jueves, 2 de diciembre de 2010

TEN EL VALOR DE ESTAR SOLO (RAHNER).

Ten el valor de estar solo. Sólo si lo consigues realmente, sólo si lo llegas a saber hacer cristianamente, podrás también abrigar la esperanza de regalar un corazón navideño –un corazón dulce, paciente, valientemente recogido, tierno sin melosidad- a aquellos a quienes te esfuerzas por amar. Este es el regalo que debes poner bajo el árbol de Navidad, y de lo contrario serán los demás regalos sólo gastos inútiles que también pueden hacerse en otras épocas del año. ¡Animo, pues!, y aguanta un rato a solas contigo mismo. Quizás tengas, a pesar de todo, un cuarto donde puedas estar solo. O conozcas un camino solitario, una iglesia silenciosa. Ahora no hables ya, no hables contigo siquiera, ni con esos otros con los que disputamos y nos peleamos aunque no estén presentes. Aguarda. Escucha. Y no aguantes ese silencio para hablar después de él. Tienes que adentrarte tanto en él, que te decidas a no salir de él hasta que de la llamada ocurrida en ese silencio, en el seno de la silenciosa infinitud, hayas hecho tu última palabra, la que se mantiene en sí misma, que existe en sí y no para otra cosa, que nadie necesita oír más que aquel para quien vale de verdad. Resiste, pues, y cállate, y espera. No bizquees tras una extraña experiencia mística. De ese silencio no debe brotar otra cosa que la pura sobriedad de la verdad: lo puro y lo callado”.

“El mensaje de la Navidad no resuena tan sólo, ni siquiera por vez primera, en las débiles palabras que caen desde los púlpitos (casi como pájaros helados caen de un cielo invernal), sino que es dicho por Dios en aquel rincón del corazón al que debiéramos habernos recogido, es dicho por la navideña luz de la gracia que ilumina a todo aquel que entra en este mundo. El mensaje del nacimiento del Señor quedaría exterior si fuera dicho para el oído y en conceptos, pero no hubiera entrado y no hubiera sido celebrado en el corazón”.

Kart Rahner

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.