Seguidores

lunes, 27 de febrero de 2012

CUARESMA: a la luz de CRISTO.

Llega otra vez la Cuaresma cristiana, y con ella la preparación para celebrar la PASCUA. Volvemos a escuchar o leer los mismos pasajes bíblicos que nos introducen en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, pero siempre en un contexto diferente, el de nuestra propia y cambiante vida. Dios vuelve para hablarnos al corazón, y hablarnos siempre desde su eterna e inclaudicable promesa de amor.
En nuestra vida personal y comunitaria siempre es Cuaresma, y siempre es Pascua, porque vivimos en medio de alegrías y tristezas, triunfos y fracasos, sorpresas y decepciones, ganancias y pérdidas. Permanecemos en la medida en que nos aferramos a lo que no pasa, el amor, incluso cuando parece que no hay nada que esperar, y a nuestro alrededor sólo hay oscuridad.
La Cuaresma nos habla del ascenso trabajoso a la montaña de la vida, nos habla de proceso, crecimiento, maduración, y de renuncias, elegidas o impuestas. La Cuaresma nos habla de riesgo, de cambio, y de perdón. En fin, es una invitación a estar disponibles, a vivir en libertad, desterrar el miedo, porque el amor es más fuerte que la muerte, incluso cuando la muerte hace valer su poder ante nosotros.
En la Cuaresma se renueva nuestra fe, ante los desafíos inevitables de nuestra propia humanidad; en ella nace, padece, muere y resucita Jesús constantemente. Imposible ser de Jesús y cerrarse a la propia carne, y no ser solidarios, y no estar abiertos para quienes, como nosotros, batallan por encontrar sentido a la existencia.
La Cuaresma, en fin, es siempre oportunidad para que cada uno se reencuentre consigo mismo y con Dios, abrazando lo que es, y teniendo delante lo que está llamado a ser. Si cada ser humano, hombre o mujer, es único e irrepetible, entonces, más allá de ciertos elementos comunes, la búsqueda y el camino de cada uno es totalmente original. Pertenece a cada uno de nosotros ahondar y crecer en su verdad, a la luz de Cristo.

EL DESTINO, UN REGALO

Uno libro imprescindible e inolvidable resulta, para mí, el escrito por el psicólogo Víktor Frankl, resultado de su paso por los campos de concentración del nazismo. Su título, “El hombre en busca de sentido”; al repasarlo en estos días decido compartir con los amigos del blog algunos pasajes, que vale la pena rumiar.

El destino, un regalo

“El modo en que un hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que éste conlleva, la forma en que carga con su cruz, le da muchas oportunidades —incluso bajo las circunstancias más difíciles— para añadir a su vida un sentido más profundo. Puede conservar su valor, su dignidad, su generosidad. O bien, en la dura lucha por la supervivencia, puede olvidar su dignidad humana y ser poco más que un animal, tal como nos ha recordado la psicología del prisionero en un campo de concentración. Aquí reside la oportunidad que el hombre tiene de aprovechar o de dejar pasar las ocasiones de alcanzar los méritos que una situación difícil puede proporcionarle. Y lo que decide si es merecedor de sus sufrimientos o no lo es.
No piensen que estas consideraciones son vanas o están muy alejadas de la vida real. Es verdad que sólo unas cuantas personas son capaces de alcanzar metas tan altas. De los prisioneros, solamente unos pocos conservaron su libertad sin menoscabo y consiguieron los méritos que les brindaba su sufrimiento, pero aunque sea sólo uno el ejemplo, es prueba suficiente de que la fortaleza íntima del hombre puede elevarle por encima de su adverso sino. Y estos hombres no están únicamente en los campos de concentración. Por doquier, el hombre se enfrenta a su destino y tiene siempre oportunidad de conseguir algo por vía del sufrimiento. Piénsese en el destino de los enfermos, especialmente de los enfermos incurables. En una ocasión, leí la carta escrita por un joven inválido, en la que a un amigo le decía que acababa de saber que no viviría mucho tiempo y que ni siquiera una operación podría aliviarle su sufrimiento. Continuaba su carta diciendo que se acordaba de haber visto una película sobre un hombre que esperaba su muerte con valor y dignidad. Aquel muchacho pensó entonces que era una gran victoria enfrentarse de este modo a la muerte y ahora —escribía— el destino le brindaba a él una oportunidad similar…
Algunos detalles, de una muy especial e íntima grandeza humana, acuden a mi mente; como la muerte de aquella joven de la que yo fui testigo en un campo de concentración. Es una historia sencilla; tiene poco que contar, y tal vez pueda parecer invención, pero a mí me suena como un poema.
Esta joven sabía que iba a morir a los pocos días; a pesar de ello, cuando yo hablé con ella estaba muy animada.
"Estoy muy satisfecha de que el destino se haya cebado en mí con tanta fuerza", me dijo. "En mi vida anterior yo era una niña malcriada y no cumplía en serio con mis deberes espirituales."
Señalando a la ventana del barracón me dijo: "Aquel árbol es el único amigo que tengo en esta soledad." A través de la ventana podía ver justamente la rama de un castaño y en aquella rama había dos brotes de capullos. "Muchas veces hablo con el árbol", me dijo.
Yo estaba atónito y no sabía cómo tomar sus palabras. ¿Deliraba? ¿Sufría alucinaciones? Ansiosamente le pregunté si el árbol le contestaba.
"Sí" ¿Y qué le decía? Respondió: "Me dice: 'Estoy aquí, estoy aquí, yo soy la vida, la vida eterna."

IRRELEVANCIA

“¿Son importantes los monjes, los hippies, los poetas? No, somos deliberadamente irrelevantes. Vivimos con una irrelevancia arraigada, propia de todo ser humano. El hombre marginal acepta la irrelevancia básica de la condición humana, una irrelevancia que se manifiesta sobre todo por el hecho de la muerte. La persona marginal, el monje, la persona desplazada, el condenado, todos ellos viven en presencia de la muerte, que plantea la cuestión fundamental del significado de la vida. Todos luchan dentro de sí mismos con el hecho de la muerte, intentando descubrir algo más profundo que la muerte, pues realmente lo hay, y el oficio del monje, o de la persona marginal, la persona que medita o el poeta, es ir más allá de la muerte, incluso en esta vida, ir más allá de la dicotomía de vida y muerte, y ser, además, un testigo de la vida.
Esto requiere, por supuesto, fe; y cuando se dice fe, en la terminología de esa vida monástica y marginal, entramos ya en otro problema. Fe significa duda. Fe no es supresión de dudas, es superar las dudas, y las dudas se superan atravesándolas. El hombre de fe que nunca ha experimentado dudas no es un hombre de fe. Consecuentemente, el monje es una persona que tiene que afrontar en las profundidades de su ser la presencia de las dudas y caminar a través de de lo que algunas religiones llaman la Gran Duda, para irrumpir más allá de la duda en una certeza que es muy profunda, pues no se trata de su certeza personal, sino de la certeza de Dios mismo en nosotros.
La única realidad última es Dios. Dios vive y mora en nosotros. No quedamos justificados por ninguna de nuestras propias acciones, sino que somos llamados por la voz de Dios, por la voz de ese Ser fundamental que nos invita a penetrar a través de la irrelevancia de nuestra vida –aceptando y admitiendo que nuestra vida es totalmente irrelevante- para encontrar nuestra importancia en Él. Y esta relevancia en Él no es algo que podamos adquirir o poseer. Es algo que solamente puede ser recibido como un don. Consecuentemente, la clase de vida que yo represento es una vida de apertura a la gratuidad: don de Dios y don de los otros”.

Thomas Merton: “Visión del monacato”. Charla informal pronunciada en Calcuta, octubre de 1968. (Diario de Asia, Trotta, 2000).

FIESTA CRISTIANA

“Aun los momentos más oscuros de la liturgia están llenos de gozo, y el Miércoles de Ceniza, el comienzo del ayuno cuaresmal, es un día de felicidad, una fiesta cristiana. No puede ser de otro modo, ya que forma parte del gran ciclo pascual”.

Thomas Merton
“Tiempos de celebración”, 119.


“En la tradición del platonismo cristiano, por espléndida que sea, la antropología bíblica ha tendido a tomar un matiz griego. Se dice que la verdadera vida del hombre es la vida del alma en cuanto distinta y opuesta a la vida del cuerpo. El ascetismo cristiano llega a verse como la liberación del alma saliendo de una especie de prisión en el cuerpo. Las cosas temporales, pertenecientes al dominio del cuerpo, son malas o en todo caso inferiores a las cosas espirituales en el ámbito del alma y de la eternidad. La vida espiritual del hombre es entonces una retirada desde el tiempo a la eternidad, y eso a su vez implica descuido o desprecio de la corriente vida activa y temporal de cada día. La espiritualidad entonces parece requerir la negación de la realidad diaria y la retirada a un dominio de ángeles y puras esencias, donde acabará por obtenerse una unión con Dios fuera del tiempo y más allá de la contaminación de todo lo que es corporal y temporal.
¿Es esa una auténtica perspectiva cristiana? ¿No es el cristianismo más bien una aceptación humilde y realista de la vida cotidiana y de la voluntad de Dios en espíritu de obediencia y libertad?”

Thomas Merton
“Tiempos de celebración”, 132,133


“La función de la negación de sí mismo es llevarnos a un aumento positivo de energía y vida espirituales. El cristiano muere, no sólo para morir sino para vivir. Y cuando toma su cruz para seguir a Cristo, el cristiano se da cuenta, o al menos cree, que no va a morir a nada más que a la muerte. La cruz es el signo de vida. Es el emparrado sobre el que crece la Viña Mística cuya vida es gozo infinito y cuyas ramas somos nosotros”.

Thomas Merton
“Tiempos de celebración”, 136.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Caminos NUEVOS

Cuando hay fe, hay capacidad espiritual para encontrar caminos nuevos para vivir y encontrar a Dios. En el Evangelio que leemos el domingo 19 de febrero en nuestras comunidades cristianas Jesús se admira de la fe de aquellos que no podían llegar a él a través de la puerta de su casa, y entran por el tejado. Parece una locura, pero por este camino alternativo el paralítico recibe bendición: perdón y salud.
Lo primero que Jesús ofrece es perdón, aceptación, reconocimiento.
Así lo primero, lo más importante siempre es saber que eres amado, que formas parte de un plan de amor, infinito e incondicional. Las religiones a menudo complican el acceso al perdón, y priorizan otras cosas que son definitivamente secundarias o accidentales.
Jesús vino a dar vida, vino a mostrar que Dios es vida, y un camino espiritual es auténtico en la media en que sea camino de vida. Los letrados de entonces y de siempre se escandalizan cuando Dios y vida se juntan. Hay tantos cristianos que parecen oponer ambos términos, haciendo un flaco favor al Evangelio.
Si necesitas a Dios, Amor y Vida, búscalo por cualquier camino, y recibirás bendición. Aprovecha los recursos que la Iglesia te ofrece, pero recordando siempre que sólo Dios es absoluto, y que encontrar el camino que te conduce a Él depende fundamentalmente de ti.

“Dios se porta con los pecadores como se portó Jesús”.
(Jose M. Castillo)

EL PROBLEMA REAL

“Suele ser cada vez más evidente que las aspiraciones religiosas de muchísimas personas son confusas, superficiales y patéticamente inciertas”. (175)

“El problema real de nuestro tiempo es esencialmente espiritual. Uno de los aspectos más importantes de este problema es el hecho de que en el caso de muchos cristianos la conciencia cristiana parece funcionar exclusivamente como una facultad vestigial rudimentaria despojada de su pleno vigor e incapaz de alcanzar su verdadero propósito: una vida completamente transformada en Cristo”. (276)


Thomas Merton
Paz en tiempos de oscuridad
DB, 2006

SIEMPRE HAY SALVACIÓN

“Pronunciar el nombre de Jesucristo significa reconocer que ha cuidado de nosotros, que no estamos perdidos. Jesucristo es la salvación del hombre en toda circunstancia y frente a todo lo que ensombrece su vida, incluido el mal que procede de él mismo. No hay nada que no esté ya reparado en este acontecimiento: Dios se hizo hombre por nuestro bien. Lo que todavía falta sólo puede ser, en realidad, el descubrimiento de este hecho. No existimos en el seno de una oscura problemática, sino en el Dios que tuvo misericordia de nosotros antes de que fuéramos. Por muy cierto que sea que existimos en contradicción con este Dios, alejados de él y hasta enemistados con él, más cierto aún es que Dios nos ha preparado la reconciliación antes de que nos dispusiéramos a combatirlo. Y por muy cierto que sea que, en el contexto de nuestro alejamiento de Dios, al hombre sólo se le puede considerar como un ser perdido, mucho más cierto aún es que Dios ha actuado, actúa y actuará por nuestro bien, de manera que para toda perdición hay una salvación”.

Kart Barth
“Esbozo de dogmática”, 85
Sal Terrae


“Nadie es sólo cristiano; todos somos además un trozo de mundo” (41)

jueves, 16 de febrero de 2012

EL DESAFÍO DE LA GRACIA

“Las respuestas que busca y necesita el hombre moderno no son las expresadas con limpias fórmulas verbales o en un sistema construido lógicamente. En su propio ser existe una profunda desconfianza de la lógica y del sistema. Su necesidad y su esperanza residen en un mundo de paradojas, al que no puede llegar la lógica estricta, ya que se trata del reino de lo personal y lo único. El significado mismo de la identidad personal se pierde si suponemos que se conforma según los precedentes y el tipo general. La cuestión de la identidad y del significado en nuestra vida personal nunca puede ser adecuadamente respondida por la lógica, sino sólo por la vida misma. No obstante, vivimos en un mundo donde las palabras, las formulas, las respuestas oficiales y un sistema aparentemente lógico pueden fingir que deciden todo por nosotros y por anticipado. Si el hombre moderno, en busca de su verdadero ser, en busca de la atmósfera existencial de una exploración que no ha sido determinada de antemano, viene a la vida monástica y descubre que todas sus preguntas están respondidas de antemano, que todas sus decisiones son tomadas en su nombre, que todos sus movimientos deben encajar dentro de una rígida necesidad lógica de negro y blanco, correcto e incorrectos absolutos, quizás intente seriamente aceptar las respuestas y quizá durante unos cuantos años parezca lograrlo. Pero al final se sentirá tan frustrado en el monasterio como en el mundo. No podrá encontrarse porque no podrá buscarse”.

“Decidir todo de antemano y decir exactamente qué forma precisa tomará el desafío de la gracia, equivale a despojar de su significado a la gracia y reducir el Evangelio de amor a un sistema de seguridad legal”.

Thomas Merton.
“Acción y contemplación”, 21-23.

CONFIANZA

DEL LIBRO PENSAMIENTOS DE LA SOLEDAD (1958)

Señor, Dios mío, no tengo idea de hacia dónde voy.
No conozco el camino que hay ante mí.
No tengo seguridad de dónde acaba.
No me conozco realmente,
y el hecho de que crea que cumplo tu voluntad
no significa que realmente lo haga.
Pero creo que el deseo de agradarte te agrada realmente.
Y espero no hacer nunca nada aparte de ese deseo.
Y sé que si hago eso, tú me guiarás por el sendero recto,
aunque yo no lo sepa.
Por eso, siempre confiaré en ti
aunque parezca perdido y a la sombra de la muerte.
No temeré, pues tú estás siempre conmigo,
y no me dejarás que me enfrente solo a mis enemigos.

jueves, 9 de febrero de 2012

A LAS AMIGAS Y AMIGOS DEL BLOG

A través del blog les he tenido al tanto de mi situación personal que puedo resumir del siguiente modo: desde el mes de julio estoy viviendo fuera de la familia religiosa a la que pertenezco, Carmelitas Descalzos, no por falta de afinidad con el espíritu del Carmelo, sino por falta de sintonía con la comunidad concreta de Carmelitas del Caribe, y situaciones particulares que viví en el ministerio sacerdotal en los últimos dos años. Decidí tomarme un tiempo de reflexión y descanso, estaba muy cargado de tensiones desde mi último trabajo como párroco, y pedir al obispo de mi diócesis un espacio donde seguir sirviendo a la Iglesia Cubana.
Para ello busqué un lugar aislado, en otra provincia cubana, y esperé la respuesta e obispo, que no ha llegado, luego de casi seis meses de espera. Para poder vivir esta experiencia conté siempre con el apoyo de una persona, activa participante de este blog, que me ayudó además económicamente para poder solventar los gastos de alquiler del lugar donde vivo. De repente, hace una semana, esa persona ya no está, y estoy frente a una situación bien difícil: el próximo mes tendré que dejar el lugar donde vivo, sigo sin trabajo, y no tengo un sitio a donde ir. Tampoco tendré posibilidades de conexión seguramente para continuar con el blog.
¿Qué va a pasar ahora? No lo sé, no dejo de confiar en el abrazo amoroso de Dios, ese Dios del que dan testimonio Thomas Merton, Henri Nouwen, y tantos otros maestros de los que se habla y comparte en este blog. He querido tenerlos al tanto de todo, porque sentir que las oraciones de ustedes, amigos y amigas, me acompañan, es sentir la fuerza y la esperanza renovadas.

K

“Uno aprende únicamente cuando entrega todo su ser a algo”.

“Si escucha a través de la pantalla de sus deseos, entonces escucha su propia voz, es obvio; está escuchando sus propios deseos. Escuchar es importante sólo cuando no estamos proyectando nuestros propios deseos por medio de aquello que escuchamos. ¿Puede uno dejar de lado todas estas pantallas a través de las que escucha, y escucha realmente?”

“La memoria responde siempre en patrones, no hay libertad. Un hombre cargado de conocimientos, de enseñanzas, agobiado por las cosas que ha aprendido, jamás es libre. Puede ser extraordinariamente erudito, pero su acumulación de conocimientos le impide ser libre; por lo tanto, es incapaz de aprender”.

“La virtud, la ética, no son una repetición de lo bueno. En el momento en que la virtud se torna mecánica, deja de ser virtud. La virtud es algo que debe existir de instante en instante, como la humildad. La humildad no puede ser cultivada, y una mente que carece de humildad es incapaz de aprender. De modo que la virtud está libre de autoridad”.

“Sólo mediante la percepción de instante en instante, de lo que es verdadero, existe el descubrimiento de lo intemporal, de lo eterno. Sin conocimiento propio no podemos dar con lo eterno. Cuando no nos conocemos a nosotros mismos, lo eterno se vuelve una mera palabra, un símbolo, una especulación, un dogma, una creencia, una ilusión por medio de la cual la mente puede escapar”.

Krishnamurti

TEÓLOGOS

“No pocas personas viven en su interior de imágenes falsas de Dios que les hacen vivir sin dignidad y sin verdad. Lo sienten, no como una presencia amistosa que invita a vivir de manera creativa, sino como una sombra amenazadora que controla su existencia. Jesús siempre empieza a curar liberando de un Dios opresor.

Sus palabras despiertan la confianza y hacen desaparecer los miedos. Sus parábolas atraen hacia el amor a Dios, no hacia el sometimiento ciego a la ley. Su presencia hace crecer la libertad, no las servidumbres; suscita el amor a la vida, no el resentimiento. Jesús cura porque enseña a vivir sólo de la bondad, el perdón y el amor que no excluye a nadie. Sana porque libera del poder de las cosas, del autoengaño y de la egolatría”.
José Antonio Pagola


“Me llama la atención, desde hace algún tiempo, que cuando una entrada en el blog habla del papa o de la Iglesia, los comentarios suben de forma llamativa. Mientras que si una entrada habla de Dios o de la relación con Él, son pocas las personas que se interesan por eso. ¿Será que el tema de Dios interesa menos que el tema del papa? Me da miedo pensar que nuestra fe se haya deformado hasta el extremo de que ya nos interesa el papa más que Dios”.
José María Castillo

ESPACIOS DE REFLEXIÓN Y SILENCIO

“Hay que considerar con interés los diversos sitios, aplicaciones y redes sociales que pueden ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexión y de auténtica interrogación, pero también a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oración, meditación y de compartir la Palabra de Dios. En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo bíblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad”.

Benedicto XVI

sábado, 4 de febrero de 2012

GRACIAS POR SIEMPRE

Para alguien que colaboró siempre con este blog, y que fue un verdadero ángel para quien escribe. Ahora que de repente se ha ido, su recuerdo nos acompañará siempre.
Gracias, SAN.

viernes, 3 de febrero de 2012

BAJO EL SIGNO DE ACUARIO 3

“Mi madre era norteamericana. He visto un retrato suyo que representa una persona diminuta, delgada y sobria, con un rostro serio, algo ansioso y muy sensitivo. Y esto corresponde a mi recuerdo de ella –inquieta, escrupulosa, vivaz, preocupada por mí, su hijo-. Sin embargo, en la familia siempre se habló de la alegría de mi madre y de su buen humor. Después de morir mi madre, mi abuela conservó grandes rizos del pelo rojo de mi madre, y su risa feliz de colegiala nunca cesó de resonar en la memoria de mi abuela.
Me parece, ahora, que mi madre debió ser una persona llena de sueños insaciables y con grandes anhelos de perfección: perfección en el arte, en la decoración de interiores, en el baile, en la dirección de la casa, en la educación de los hijos. Acaso por eso la recuerdo generalmente preocupada, ya que mi imperfección, la de su primogénito, fue para ella una gran decepción. Si este libro no aportara nada más, mostrará ciertamente que no fui el hijo soñado de nadie. He visto un diario que mi madre escribió, durante mi infancia y primera niñez, y ahí refleja el asombro ante el desarrollo obstinado y l parecer espontáneo de aspectos imprevisibles en mi carácter, cosas con las que ella nunca había contado. Por ejemplo, una profunda y grave tendencia a adorar la luz de gas de la cocina, con no poca veneración ritual, cuando yo tenía penas cuatro años. Mi madre no daba demasiada importancia a las iglesias y l religión formal en la educación de un hijo moderno, y mi creencia es que ella pensaba que, si yo me abandonaba a mí mimo, llegaría a ser una especie de deísta simpático y tranquilo y no sería pervertido por la superstición”.

(Thomas Merton, “La montaña de los siete círculos”, páginas 12-13, Edhasa)

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.