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sábado, 15 de marzo de 2014

CINCO NOMBRES PARA LA CUARESMA

 Si tomamos la primera lectura bíblica de los cinco domingos de esta Cuaresma, encontraremos cinco nombres, cinco figuras que pertenecen a la tradición veterotestamentaria. Cada una de ellas simboliza algo particular, nos descubre una referencia concreta en este itinerario de renovación y crecimiento.

1. ADÁN: (Domingo primero)La figura de Adán es el símbolo bíblico del ser humano; la arcilla representa su fragilidad; el aliento que Dios sopla en él, su condición original, su parte divina. En Adán aparecen unidos tierra y cielo, carne y espíritu.

2. ABRAHAM: (Domingo segundo)Simboliza la vocación original de todo ser humano, la llamada interior; es una invitación a que prestemos atención a lo esencial, abandonando o poniendo en segundo plano seguridades y atajos, para ir a lo que realmente nos plenifica, representado en la PROMESA.

3. MOISÉS: (Domingo tercero)Simboliza la capacidad de liderar en la búsqueda de libertad, frente a las muchas esclavitudes que no nos dejan realizar plenamente nuestra vocación original. Es quien guía al pueblo en el desierto, quien garantiza la cercanía y fidelidad de Dios a través de su propia experiencia.

4. DAVID: (Domingo cuarto)Es el rey, figura de quien alcanza ya cierta madurez espiritual, cierta "realeza" , y se sabe elegido para un propósito, a pesar de sus muchas limitaciones. Es dueño de su destino, sabe reconocer sus errores y pedir perdón, pero sigue sintiéndose rey, y reconoce en todo lo que vive una Presencia salvadora.

5. EZEQUIEL: (Domingo quinto)Aparece en representación de los profetas. Es símbolo de capacidad para desafiar lo establecido, para mirar siempre más allá, infundiendo esperanza en los momentos oscuros, y viendo la vida donde no la hay.

 He leído a estas cinco figuras bíblicas como si manifestara cada una de ellas una parte de lo que somos todos. Puede ayudarnos a recorrer el camino hacia la Pascua.

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Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.