Seguidores

lunes, 10 de marzo de 2014

UNA IDEA ALARMANTE....

Luego de recibir el bautismo católico, la vida de Merton trascurrió entre momentos de intensa devoción, una conciencia progresiva de la vaciedad de su vida y las viejas costumbres que compartía con sus amigos: juergas, bebidas, mujeres, búsquedas intelectuales, intentos de llegar a ser un escritor famoso. Eran años de tensión para el mundo los que precedieron al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Merton pide a Dios la publicación de su libro, y Dios responde con algo mejor: le devuelve su vocación, el deseo de ser sacerdote. 
Es en medio de unos días en los que compartía con un grupo de amigos que aspiraban a ser escritores cuando llegaría a la mente de Merton el deseo de ser sacerdote; no mientras oraba, sino sentado en el suelo, una tarde de resaca, desayunando con sus amigos; comieron, conversaron, fumaron. Y nos dice Merton:


"En alguna parte, en medio de todo esto, una idea se me había ocurrido, una idea que era alarmante y bastante trascendente por sí misma, pero mucho más asombrosa en tales circunstancias. Tal vez muchos no creerán lo que iba a decir. Mientras estábamos allí en el suelo oyendo discos y tomando este desayuno surgió la idea: Voy a ser sacerdote.
 No puedo decir qué la provocó: no era una reacción de repugnancia especialmente intensa por estar cansado y desinteresado en esta vida que llevaba, a pesar de su inutilidad. No era la música, ni el aire de otoño, pues esta convicción que se había instalado de repente en mí, ya madura, no era algo morboso y obsesionante como siempre es una tendencia emocional. No era un objeto de pasión o capricho. Era una atracción fuerte, dulce, profunda e insistente que de súbito se dejó sentir, pero no como un movimiento de apetito hacia ningún bien sensible. Era algo en el orden de la conciencia, un sentimiento nuevo, profundo y claro, de que esto era lo que realmente debía hacer.
 Cuánto tiempo estuvo la idea en mi mente antes de que la expresara, no puedo decirlo. Pero dije al azar:
- ¿Saben?, creo que debiera ingresar en un monasterio y hacerme sacerdote".

Thomas Merton
"La montaña de los siete círculos"
EDHASA, 383-384.

No hay comentarios:

Ser parte de todo...

¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros Tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Aceptándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a Ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, nuestro espíritu está enraizado en tu Espíritu. Llénanos, pues, de amor y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor vence siempre. El amor es victorioso. AMÉN.
-Thomas Merton-

Para intercambiar comentarios sobre Thomas Merton y otros maestros contemporaneos del espíritu.